En Argentina no es obligatorio dejarle un extra a los mozos, pero igual se estila hacerlo. La radiografía de una situación informal que nadie quiere regular.
¿Cuánto dejamos de propina los mendocinos?
La propina es y será siempre un tema de discusión después de consumir en un café o comer una rica comida en un restaurante: dejar o no dejar dinero extra es siempre el debate.
De cualquier manera, la cuestión es que en Argentina donde, a diferencia de otros países la propina no está incluida directamente en la cuenta, no existe un valor establecido para la propina.Y al no estar claro cuánto es el porcentaje que el cliente debe abonar, queda todo "a la voluntad" del consumidor.
En promedio, según los mozos mendocinos, las propinas que dejan los clientes locales (y sobre todo extranjeros) rondan entre el 7 y el 15%.
"En realidad no está legislado cuánto se tiene que dejar. Hay extranjeros que preguntan si la propina está incluida en la cuenta mientras que hay otros que lo asumen porque en su país es muy común el 10%. También está el que se hace el desentendido y se va sin dejar nada", contó entre risas Paloma, quien trabaja como moza en el café Havanna, en plena Peatonal mendocina.
Le guste a quien le guste, es un servicio
Para Alejandro, quien trabaja hace 30 años como mozo, el gesto de la propina no es una práctica tan común como él desearía: "Un 50% deja propina y el otro 50% no. Muchos tienen una consumición de 400-500 pesos y se retiran sin decir adiós. Creo que es bastante flojito porque, si un mozo les está dando un servicio, por lo menos tienen que dejar un 10%", dijo al Post este trabajador de un conocido restaurante céntrico. La falta de una legislación clara dificulta que los clientes se acostumbren a esta práctica.
Por otra parte, las malas lenguas dicen que el mendocino es "amarrete" a la hora de premiar la atención de quien los atendió. "Si ellos cobran un sueldo, ¿para qué le vas a dar propina?", es la frase que más escuchan los mozos. Sin embargo, los mozos desmienten que estos casos constituyan el grueso de la clientela.
Al respecto, Melisa, encargada de Havanna, aclaró que "el 90% de las personas suele dejar propina lo que pasa es que al ser cafetería dejan poco monto. Depende de lo que consume la gente y del lugar al que concurra. La gente que compra en la Peatonal no deja la misma propina que los que van a Palmares, por ejemplo".
La voz de los mozos
Para los trabajadores gastronómicos, la propina constituye una verdadera ayuda económica y hasta es un incentivo para seguir poniéndole ganas a su trabajo.
"No obligo a que me dejen propina, pero la mayoría nos manejamos en el día a día con eso. Lo que es transporte, por ejemplo, y es re importante para nosotros", confesó Paloma.
"Debería ser obligatorio porque estamos haciendo un servicio y la propina es por la atención que les damos".
Por su parte, Alejandro respalda esa versión: "Para mi es importante la propina para moverme diariamente y me ayuda muchísimo a ahorrar sueldo. La propina se basa en el servicio que le damos al cliente porque le servimos y atendemos. Si pagan con tarjeta es peor porque en nuestro local si quieren dejar propina tiene que ser al contado", remató.
La voz del gremio
Desde la Unión de Trabajadores de Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina (UTHGRA) con sede en Mendoza destacan la importancia de la propina para los trabajadores como una manera de sentir que su servicio fue satisfactorio.
En cuanto a la situación legal actual, Daniel Guerra (quien a cargo del gremio) destacó que en el país no está establecida una ley que regule y establezca un monto claro para dejarle al mozo. "Al no haber ninguna legislación vigente este tema se maneja de manera informal en Mendoza. Igual se sugiere que el cliente deje un 10% de propina. Hay casos en que puede variar entre el 5 y 15% según lo que consuma", acotó.
De concretarse una "ley de propinas" (desde hace unos años circula un proyecto de ley impulsado por la senadora Liliana Negre de Alonso que propone legalizarla) para Guerra sería algo satisfactorio para los trabajadores de cafeterías y restaurantes, ya que las facturas incluirían un 10 por ciento obligatorio.
El turismo "garpa"
Para los estadounidenses la propina es obligatoria. Sin embargo, cada Estado estipula el porcentaje fijo que puede llegar a aumentar de acuerdo a la simpatía y el buen servicio.
También es común en otros países, que al recibir la factura de la consumición, el comensal note que la propina ya esta incluida en la adición. Para estos ciudadanos, no dejar propina puede llegar a ser considerado de mala educación y (por suerte) esta costumbre la aplican en cualquier país que visiten.
"El turismo viene bien con la propina. El chileno te deja el 10% automáticamente, el brasilero ni te pregunta porque tengo entendido que creen que ya está incluido. El mendocino responde, no como debería ser, te diría que un 80% te deja", confesó Alejandro en base a sus años de experiencia en el rubro.
"Cuando les decís que no está la propina incluida en la factura, ellos te dan el 10% o un proporcional", remató.
La propina en el mundo (y Argentina)
Los orientales tienen otras costumbres respecto al tema: En China se suele dejar alrededor de un 3 por ciento del total consumido, pero no es obligatorio. En cambio, en Japón no se aceptan propinas ya que se considera un ataque a la dignidad del trabajador.
En Nueva Zelanda la propina no constituye una costumbre. Algunas personas suelen dejar entre un 3 y un 5 por ciento, pero la mayoría no lo hace. En cambio, en muchos países de Europa suele estar incluida en la cuenta de los restaurantes. Si no lo está, se puede dejar entre un 10 y un 15 por ciento.
Mientras tanto, el consumidor argentino es cada vez más juicioso al momento de recibir la cuenta, sobre todo en el sector de los jóvenes. El servicio, la simpatía y la atención brindadas por los mozos son aspectos vitales a la hora de elegir dejar un dinero extra o no.
"La propina depende la persona. Hay veces que le cumplís al cliente, no los tratas mal, pero él esperaba más, no te deja nada y te quedas un poco mal", relató Melisa en este caso.
Y agregó: "Hay de todo: los que te dejan un montón y otros que dejan dos pesos que es el vuelto. Es proporcional a lo que consumen. No es lo mismo un pedido grande a un cafecito".



