Fuentes jamás identificadas insisten en embarrar la cancha y señalar a personas que nada tuvieron que ver con el crimen de la joven.
Quiénes son los "perejiles" del caso Lola Chomnalez
Empecemos por el principio: Lola Chomnalez llegó el pasado 27 de diciembre a Barra de Valizas, a unos 270 kilómetros al este de Montevideo, para pasar unos días junto a su madrina y la familia de esta, pero al día siguiente salió a caminar por la playa y desapareció.
Entre 48 y 72 horas más tarde, su cuerpo apareció en la playa, boca abajo y con ciertas lesiones cortantes que, hasta el día de hoy, no pudieron precisarse con exactitud con qué elemento fueron realizadas.
Hay una mano invisible que intenta embarrar el expediente, de manera insistente.
Pronto, las miradas de los investigadores se posaron sobre la madrina y su esposo, quienes tuvieron a Lola viviendo en su casa hasta el momento de su evaporación.
Cuando esto ocurrió, “alguien” deslizó la posibilidad de que un hombre “de unos 40 años y canoso” pudiera haber sido el autor de su homicidio, ya que, según fuentes no especificadas, había sido visto merodeando la zona en donde fue encontrada la adolescente.
Los medios titularon con letras de molde este nuevo hallazgo, pero fue todo un blef finalmente. Se trató de un “perejil”, como se dice en la jerga policial a quienes son inculpados sin evidencia, solo para proteger a alguien más poderoso.
Cuando se desvaneció la posibilidad de que el “canoso” fuera el real asesino de Lola, nuevamente comenzaron los cuestionamientos hacia la madrina, su esposo y el hijo de este. No solo los investigadores judiciales pusieron reparos en sus contradicciones, sino también el viceministro del Interior de Uruguay, Jorge Vázquez, y el jefe de la Policía de Rocha, Óscar Miraballes.
Fue entonces que aparecieron nuevos “perejiles”, tres exactamente. Todos ellos declararon ayer ante la jueza Marcela López y se comprobó que no tenían nada que ver con el crimen de Lola.
Uno es un hombre de 35 años que fue detenido e incomunicado en las últimas horas, a un conocido de éste, a una turista francesa y al changarín de 50 años que encontró el cuerpo de Lola en la playa Barra de Valizas.
"Están buscando un chivo expiatorio", dijo uno de los que fueron indagados ayer y luego exculpado.
Tenía razón.
Lo que viene
La semana que comienza será clave a la hora de avanzar en el esclarecimiento de la verdad. Por caso, el Instituto Técnico Forense (ITF) dará a conocer en las próximas horas los informes finales de sus estudios.
Allí podría aparecer la prueba científica que todos esperan, la que permita dar con el homicida de la adolescente.
Al mismo tiempo, trascendió que un cuerpo especializado de Uruguay arribó a la zona del asesinato para reforzar las investigaciones en el lugar.
Jorge Barrera, abogado de la familia Chomnalez, ya anticipó que esta semana será trascendente para el devenir de la investigación, ya que "se van a conocer las pericias y el informe médico forense definitivo".
Con esos elementos sobre la mesa, empezará a develarse la verdad y se terminarán, poco a poco, las especulaciones interesadas que intentaron complicar un expediente ya complicado de por sí.



