El trabajo "digno" es sin violencia - Mendoza Post
Viernes 25 Sep 2020Viernes, 25/09/20 atrás
porDaniela García (*)

 En 1936 aparece un cortometraje escrito y dirigido por Charles Chaplin que se convirtió en un icono histórico de la representación de la alienación laboral provocada por la modernidad deshumanizada del progreso sobre el primordial recurso que representa el "recurso humano".

El humano aplastado por las maquinas y la repetición, como un engranaje más de ese sistema, parece (o esperamos) que haya quedado en el pasado, en el blanco y negro de esa obra del cine, sin embargo a casi 100 años de esta muda y artística protesta, con avances sustanciales del derecho sobre la protección de los y las trabajadoras, quedan en el tintero muchas aristas a tener en cuenta.

Es por eso que a principios de septiembre se presentó en la legislatura de Mendoza, un proyecto del poder ejecutivo, impulsado por el Gobernador Rodolfo Suarez que busca poner un freno a la violencia laboral y al acoso que sufren las personas tanto en el ámbito privado como en el ámbito público.

En primer lugar, debemos entender que la persona que trabaja contribuye a la organización de la que forma parte y a cambio recibe una retribución económica, pero también espera un reconocimiento por su labor, del cual surge el sentido de pertenencia. Esto es fundamental en los parámetros de la salud psicológica de todas las personas que construyen el andamiaje laboral de una sociedad. En el ámbito laboral las reglas no son únicamente de oficio, también son de convivencia y contienen fundamentales componentes éticos y sociales.

Estas reglas, forman y guían las conductas de las personas que trabajan en todos los niveles jerárquicos de todas las organizaciones. Si estas reglas se rompen, la violencia aparece para destruir todo bienestar en el ámbito laboral.

La violencia laboral es una situación recurrente y sostenida en el tiempo en donde el abuso de poder se manifiesta a través de agresiones físicas, violencia psicológica, y el acoso de índole sexual, y puede darse de forma ascendente, descendente en términos de poder, y entre pares o compañeros. Se define como toda conducta de "acción u omisión, directa o indirecta, disposición, criterio o práctica, ejercida en el ámbito laboral que atente contra la vida, dignidad, libertad, seguridad personal, integridad física, moral, sexual, psicológica o social de los trabajadores o trabajadoras."

En la actualidad, así como la modernidad trajo las máquinas y el progreso, aparecieron en la escena laboral nuevas herramientas de la mano de la tecnología y las telecomunicaciones que aplicadas al trabajo son maneras simplificadoras de llevar a cabo una inmensidad de tareas. Con ellas, sin embargo, se extiende el ámbito laboral y por lo tanto, aparecieron nuevas formas de violencia como el cibera coso a través de medios tales como el correo electrónico, redes sociales, la mensajería instantánea, los mensajes de texto y toda comunicación que pueda darse gracias a los teléfonos celulares.

Una persona transita la mayor cantidad de horas de su día en su trabajo, y un problema de este tipo, acoso o maltrato, genera un daño importante en la persona que repercute directamente en su integridad, en su relación familiar e interpersonal dentro de su ámbito laboral.

El impacto de esta problemática a nivel psicológico y físico es tal, que hace ya más de tres décadas que se estudian sus consecuencias, que van desde el estrés a afecciones psicosomáticas (gastrointestinales, hipertensión y/o hipotensión arterial, cardíacas, endocrinológicas, músculo-esqueléticas, dermatológicas, cefaleas tensionales, alteraciones sexuales y otras) y patologías inmunológicas entre otras muchas secuelas que se disparan, al soportar durante periodos prolongados de tiempo, tal malestar en un ámbito que debiera ser seguro para quien trabaja. En pocas palabras las consecuencias pueden ser gravísimas.

Lograr que los entornos laborales sean seguros y libres de violencia, no es solo una necesidad ética y moral, de sobra se sabe que los ambientes saludables impactan en el rendimiento laboral del trabajador o de la trabajadora. El hecho de proporcionar a todos los miembros de la fuerza de trabajo, condiciones físicas, psicológicas, sociales y organizacionales que protejan y promuevan la salud y la seguridad, generan mayor productividad y eficacia, que es en fin, el objetivo de cualquier organización, ya sea de carácter público o privado. Organizaciones libres de violencia laboral en el ámbito público nos garantiza trabajadores eficientes con los recursos públicos mientras que organizaciones libres de violencia laboral en el ámbito privado nos garantiza empresas con mayor rendimiento y éxito.

Ya desde el 2016, en la provincia de Mendoza, contamos con la Oficina de Prevención y Abordaje Sobre Violencia Laboral, creada por Resolución N° 8820 el 6 de octubre en la gestión de quien entonces era Gobernador de la provincia, Alfredo Cornejo. Esta Oficina, que funciona en el ámbito de la Subsecretaria de Trabajo y Empleo de Mendoza, está destinada a intervenir en denuncias por violencia, acoso sexual y discriminación en el ámbito del trabajo, trabajando las denuncias de los casos públicos como privados, asesorando, interviniendo y previniendo riesgos psicosociales de los trabajadores a partir de la implementación de Audiencias de Mediación y Protocolos de Convivencia Laboral.

Sin embargo, una problemática de estas características, debe tener un marco normativo propicio, es por ello que legislar para detener estas conductas es fundamental, y eso lo sabe todo el cuerpo legislativo al cual tengo el honor de pertenecer. Hemos trabajado sobre el proyecto presentado por el Gobernador, para que la Provincia de Mendoza, pueda descontar el flagelo de la violencia laboral, y para que los y las trabajadoras de toda la provincia, tengan la protección necesaria para que su empleo dignifique y otorgue bienestar y tranquilidad.