Hoy es el día del Padre Pío, el exorcista y estigmatizado más famoso - Mendoza Post
Post: Mendoza PostMiércoles 23 Sep 2020Miércoles, 23/09/20 atrás

Cada 23 de septiembre, el Santoral católico tiene como protagonista a San Pío de Pietrelcina, un fraile y sacerdote italiano famoso por sus milagrosos estigmas que presentaba en las manos, pies y costado de su cuerpo. Incluso, en su momento la Iglesia lo persiguió, acusándolo de fraude.

Nacido como Francesco Forgione, un 25 de mayo de 1887, en el pueblo de Pietrelcina, provincia Campania ubicada en Italia, fue hijo de Orazio Mario Fargione, conocido como Grazio, y de María Giussepa di Nunzio, ambos de origen humilde.

En el año de 1898, su padre se vio obligado a emigrar hacia Estados Unidos, después a Argentina, para poder pagar la educación y la alimentación de su familia. El testimonio de un fraile pidiendo limosna por la calle fue lo que conmovió tanto a Francesco, que a los dieciséis años decidió ingresar al convento de Morcone, de la Orden de Hermanos Menores Capuchinos.

Pío en su juventud.

Para 1904, tras pronunciar sus primeros votos temporales, fue enviado al convento de Santa Elia para continuar sus estudios. Fue en Santa Elia donde por primera vez sucede el primer milagro de la bilocación, el cual se repetiría varias veces en la vida de San Pío. El 10 de agosto de 1910 fue ordenado sacerdote en Benevento.

Lucha espiritual y exorcismos

El propio Padre Pío describió muchos de sus encuentros con los demonios. En una carta al Padre Benedetto el 3 de junio 1919 el Padre Pio dice: "no tengo un minuto libre todo mi tiempo los uso en arrebatar a mis hermanos de las garras de Satanás". Así, el Padre Pío se convirtió en exorcista y varias veces aseguró que el diablo se le aparecía como un gato negro feo, o en la forma de un animal verdaderamente repugnante.

Siguiendo la metodología de exorcismos de Jesús, decía en tono firme y marcado: "¡Cállate! ¡Basta! ¡Márchate!". Después de estas palabras, el poseído conseguía la calma.

Los estigmas lo acompañaron por más de 50 años.

Pío sintió su mayor peligro cuando el Diablo trataba de engañarlo, tomando la forma de uno de sus superiores (su superior provincial o su director espiritual) o en una forma sagrada (Jesús, la Virgen, o San Francisco).

Los estigmas

Sin duda alguna lo que hizo más famoso al padre Pío fue el fenómeno de los estigmas, llamados pasionarios (por ser semejantes a los de Jesucristo en su Pasión): heridas en manos, pies, costado y hombro, dolorosas aunque invisibles entre 1911 y 1918, y luego visibles durante 50 años, desde septiembre de 1918 hasta septiembre de 1968.

Su sangre tenía al parecer perfume de flores, aroma asociado a la santidad. La noticia de que el padre Pío tenía los estigmas se extendió rápidamente. Muy pronto miles de personas acudían a San Giovanni Rotondo para verle, besarle las manos, confesarse con él y asistir a sus misas. Se trató del primer sacerdote estigmatizado.

Ante la fama del padre, la Santa Sede  envió a investigar a una celebridad en materia de psicología, el sacerdote Agostino Gemelli, franciscano, doctor en medicina, fundador de la Universidad Católica de Milán y amigo del papa Pío XI. Cuando el padre Gemelli se fue de San Giovanni, sin haber visto siquiera los estigmas, publicó un artículo en que afirmaba que estos eran de origen neurótico.

Francisco ante el cuerpo incorrupto del Padre Pío.

El Santo Oficio se valió de la opinión de este psicólogo e hizo público un decreto que declaraba que "no se constata la sobrenaturalidad de los hechos".

En los años siguientes hubo otros tres decretos y el último fue condenatorio, y en el que se prohibían las visitas al padre Pío o mantener alguna relación con él, incluso epistolar. Como consecuencia, el padre Pío pasó 10 años -de 1923 a 1933- aislado completamente del mundo exterior.