El preso que negoció en el motín de Devoto mataba "por placer" - Mendoza Post
Post: Mendoza PostSábado 25 Abr 2020Sábado, 25/04/20 atrás

 Las autoridades políticas y del Servicio Penitenciario Federal (SPF) acordaron en la tarde del viernes con los presos de la Unidad Penitenciaria Devoto una mesa de diálogo en la cual agilizarán los reclamos de prisión domiciliaria para los detenidos que integren la población de riesgo ante el coronavirus y la conmutación de penas, entre otros planteos.

En la negociación, el representante de los presos es Guillermo Antonio Álvarez, conocido en el ambiente carcelario como "el Choncheto", un delincuente y asesino serial condenado a perpetua, que mataba "por placer".

Respecto a su historia, el portal Infobae publicó: Guillermo Antonio Álvarez reclutaba "soldados" en la villa La Cava de San Isidro, aunque él vivía en Acassuso, en un distrito elegante y de clase muy acomodada en la zona norte del Gran Buenos Aires. Admiraba a Carlos Eduardo Robledo Puch, el "ángel de la muerte" que, entre 1971 y 1972, asesinó a 11 personas mientras dormían o por la espalda.

"El concheto" Álvarez, en sus años de juventud.

Tras su detención, las pericias psicológicas confirmaron que Álvarez no actuaba por una necesidad de subsistencia, sino porque robar le daba una energía que le hacía falta para vivir. Lo hacía por placer.Así de siniestro. Su padre era propietario de dos cines y de un local comercial. Para los peritos que lo trataron, el joven múltiple asesino era "un narcisista, un psicópata perverso". La misma calificación que recibió su admirado Robledo Puch, un asesino que vivió a pocas cuadras del lugar en el que Álvarez se crió.

Los presos de Devoto pedían ser liberados por miedo al coronavirus.

Los investigadores, luego de los allanamientos, descubrieron que coleccionaba, en el lujoso chalet en el que vivía, los recortes de diarios con las notas periodísticas del año 1972 sobre el Ángel de la Muerte.

Ver: Video: un preso de Devoto cayó al vacío intentando llegar al techo

Está condenado por cuatro homicidios, uno de ellos ocurrido en el penal de Caseros. "El concheto" lideraba una banda conocida como "los chicos bien", con la cual en 1996 mataron a Bernardo Loitegui, María Andrea Carballido y al subinspector de la Policía Federal, Fernando Aguirre, en un robo frustrado.