Escenas de descontrol, con vallados derribados y verdaderos malones de pasajeros avanzando se observaban en la tarde de este jueves en las terminales ferroviarias de Once y Constitución en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde las limitaciones impuestas por el Gobierno para los viajes en tren se veían completamente desbordadas por centenares de usuarios.
En Constitución, las formaciones de la línea Roca, tal cual había sucedido en el horario pico matutino, partían con los vagones desbordados de usuarios pese a la disposición oficial para que solo pudieran viajar pasajeros sentados.
En Once, efectivos de la Policía Federal intentaron vallar el acceso para limitar la cantidad de personas que pudieran ingresar al hall de acceso a los andenes. La iniciativa fue sobrepasada por completo por centenares de usuarios ansiosos por regresar a sus hogares tras la jornada laboral, explicó la agencia Noticias Argentinas.
Inclusive se intentó cerrar una persiana en el acceso de la calle Bartolomé Mitre, pero la idea derivó en una mayor presión de la gente, temerosa de quedarse afuera y perder la posibilidad del retorno en tren.
Caos y tensión en la estación Once: la policía intentó formar un cordón para contener el ingreso de pasajeros a la terminal. Hubo una una estampida y la gente avanzó hacia el andén.
El intendente de Guaymallén, Marcos Calvente, conversó con Radio Post FM 92.1 y detalló que ya empezó a aplicar un nuevo esquema de circulación en las laterales. Es un paso previo a la intervención integral. Habrá cortes parciales y totales, un período de adaptación sin multas y una obra que se extenderá hasta 2027 o 2028.