Un misterio llamado Miguel 聲gel Russo - Mendoza Post
Viernes 20 Dic 2019
porWalter Vargas (*)

Descontado que en cualquier caso, y siempre, es imposible prever qu tan bien o tan mal le ir a un director t嶰nico, puede convenirse que en el de Miguel 聲gel Russo y Boca la dificultad de aventurar un pron鏀tico ser燰 todav燰 mayor.

Un pron鏀tico, un p嫮pito, una m鏚ica percepci鏮 o como se llame cualquier cosa que sea equivalente a trazar un escenario m嫳 o menos factible. A grandes rasgos, el anterior paso de Russo por Boca fue venturoso, si para una ventura contante y sonante alcanza la conquista de la Copa Libertadores de Am廨ica.

Desde entonces han pesado doce a隳s o, por qu no, pero desde entonces han pasado doce a隳s, con el a鎙dido de que aquel logro tuvo en Juan Rom嫕 Riquelme un protagonista sideral.

Sideral, decisivo y primordial fue Riquelme entonces en un esquema, el de Russo, sin grandes alardes de pizarr鏮 fino y sin grandes fisuras capaces de poner en entredicho el m璯imo, vital y m镽il de la estructura del equipo.

Que ah mismo radican estas volteretas del destino que localizan a Riquelme en el rol del manager de hecho y a Russo en el elegido para suceder a Gustavo Alfaro, que hab燰 ocupado el lugar de Guillermo Barros Schelotto, que a su vez hab燰 reemplazado al Vasco Arruabarrena, que...

Boca no gana la Libertadores desde los tiempos de Russo y en todos estos a隳s Riquelme ha dejado testimonio de una concepci鏮 del ftbol que hace de la simplicidad su v燰 regia, su raz鏮 de ser inicial, esencial y definitiva.

Y resulta que pocos entrenadores como Russo, para bien o para mal, para bien y para mal, saben expresar esa ponderaci鏮 de la sencillez.

O por lo menos la supo expresar en sus mejores momentos, en Boca, en Rosario Central y sobremanera en el V幨ez campe鏮 de 2005.

No menos cierto asoma el hecho de que el ex jugador de Estudiantes de La Plata no consta hoy en ninguno de los dos casilleros que dominan el escenario: el de los entrenadores top y el de los entrenadores "de moda" del tipo de Jorge Sampaoli y Sebasti嫕 Beccacece, por ejemplo.

Y si bien la hip鏒esis es imposible de comprobar, por qu no perfilarla: sin Riquelme, con cualquier otro responsable del 嫫ea del ftbol en Boca, Nicol嫳 Burdisso o el que fuere, 瞥ubiera sido sencillo imaginar a Miguel en la carpeta de los candidatos?

No, no hubiera sido sencillo, de la misma manera que tampoco es hoy sencillo deducir el horizonte de un Boca flamante, con nuevas autoridades y viejos problemas, entre los cuales destaca esa especie de tortuosa incompletud que supone ganar t癃ulos locales y ver pasar los internacionales que en ocasiones se quedan con River.

"Son decisiones", dir燰 el propio Russo, que en semejante contexto estar燰 tan lejos de ser una alternativa disparatada casi tanto como de una de satisfacci鏮 garantizada.

(*) T幨am, Especial para Mendoza Post