Mariana de Melo: la lucha para sobrevivir después de un terrible accidente - Mendoza Post
Martes 17 Dic 2019

En 2007, Mariana De Melo pasaba por el mejor momento de su carrera en la televisión cuando el remís en el que viajaba chocó de frente con una cosechadora.

Estuvo en coma, perdió la memoria, tenía quebrada la cadera y un brazo, pero con mucha voluntad, hoy disfruta de sus dos hijas, aun cuando le habían dicho que ser mamá le resultaría casi imposible.

Oriunda de Misiones, Mariana de Melo llegó a Buenos Aires a los 18 años, sola. Trabajó de empleada doméstica y niñera hasta que la televisión le abrió las puertas con "No hay 2 sin 3", el ciclo humorístico de Pablo Granados, Pachu Peña y Fredy Villareal. El "Patinando por un sueño", de "ShowMatch", la lanzó a la popularidad. Su carrera estaba en ascenso cuando ocurrió el accidente.

En la mañana del 16 de diciembre de 2007, viajaba en un remís de regreso a Buenos Aires luego de un desfile en La Pampa. Iba sentada atrás; a su lado viajaba su asistente, Fernando Correa.

A las 7:45 de ese domingo, en el kilómetro 343 de la Ruta 5, a la altura de Pehuajó, el Peugeot 206 en el que viajaba Mariana embistió de frente a una cosechadora.

Correa salió del coche sin heridas de consideración al igual que el hombre que manejaba el tractor. Pero el chofer del remís murió en el instante, y Mariana quedó atrapada en el vehículo.

Casi pierde el brazo

Luego contó que se mantuvo viva aferrada a la mano de alguien. O de algo. Esto nunca lo sabrá. "Yo estaba dormida cuando pasó el accidente. Pero lo que sentí es que salí de mi cuerpo y me fui a un lugar divino, del que no quería volver nunca más: había mucho amor, paz; era un lugar tranquilo, cálido. Y tenía a alguien agarrándome de la mano todo el tiempo, y yo andaba con... este ser. Iba a decir ?con esta persona', pero en realidad no puedo decir qué era. Era un ser que me llevaba y me daba paz y tranquilidad. Y estaba súper feliz".

El paso de Mariana por aquel lugar fue fugaz. "De repente este ser me agarra fuerte la mano y me lleva al cuerpo. Cuando me lleva al cuerpo, le digo: ?Ay, pero yo no quiero estar acá, yo quiero irme con vos'. Y me dice: ?No, no, no, todavía no es tu momento. Tenés que quedarte acá'. Y bueno, así fue que seguramente seguí en coma, o como sea".

De Melo fue trasladada al hospital. El médico que la atendió habló con la prensa: informó que su salud estaba "muy comprometida", con "hemorragias internas en el abdomen". Y que sería operada de urgencia. Edema cerebral, fractura de cadera, fractura de la tercera vértebra cervical, heridas cortantes en la cabeza, un brazo que podría ser amputado; aquella mañana el panorama era más que desalentador.

Luego sufrió una decena de operaciones "Y en cada una yo pedía a Dios que me llevara, no quería volver", dijo. Pero otra vez, en una cirugía de urgencia, volvió a ver a ese ser y otra vez le dijo que no era su momento.

El remís quedó destruído

"Ahora sé por qué no era el momento. Por lo que tengo hoy: mis hijas, mi familia, que es lo más lindo que me pudo pasar en la vida aparte de lo que viví con este ser, que me llevó arriba. Hoy soy una mujer muy feliz. Estoy en paz, muy tranquila".

En el dedo anular del brazo que a Mariana iban a amputarle hay ahora un anillo: sella su compromiso con José Fortunato, su marido.

"Quedaba embarazada y siempre los perdía. Y de estar súper feliz, otra vez venía el bajón. Así estuvimos, buscando mucho tiempo: perdí seis embarazos. Hasta que un día apareció Lupe. Yo casi no salía de la cama, caminaba despacito, no hacía nada porque si no la podía perder. Pero el embarazo siguió, siguió, siguió... Y Lupe nació. Y después quisimos tener otro hijo, y lo perdimos. Hasta que apareció Zoe. Imaginate la felicidad que tengo de estar con ellas. Ahora me dedico cien por ciento a ellas. Quiero tener más hijos, pero después de todo lo que sufrimos tengo miedo. Tenemos miedo".

Este 16 de diciembre Mariana festejó con Lupe, Zoe y Juan un nuevo cumpleaños. "Llegar a esta fecha para mí es muy importante porque volví a vivir. Es lindo ver que la luché, que pude seguir adelante. Y acá estoy. Tengo vida".

Fuente:  Martín Fernández Paz, diario La Opinión de Rafaela

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