Festival gastronómico de China con carne de perro escandaliza al mundo

Una mujer pagó más de 1.000 dólares para salvar a un centenar de canes que iban a ser «degustados» en una fiesta.

Festival gastronómico de China con carne de perro escandaliza al mundo

Por: Mendoza Post

Para festejar el solsticio de verano, la ciudad china de Yulin, en la región sureña de Guangxi, celebra estos días un polémico festival gastronómico a base de carne de perro. 

Acompañados de lichis, miles de canes son devorados en esta fiesta que escandaliza no solo fuera de China, sino también dentro del país, cuenta el diario español ABC, que envió un corresponsal a ver este festival con sus propios ojos. 

Si bien comer perro no es habitual en China, su carne se puede encontrar en algunos restaurantes, sobre todo de provincias fronterizas con otros países donde sí es más frecuente, como Corea del Norte o, en este caso, Vietnam.

Frente a esta costumbre, en los últimos años han proliferado numerosos grupos protectores de animales que denuncian el comercio con carne de perro y, especialmente, las salvajes condiciones que sufren los animales. 

 Si bien comer perro no es habitual en China, su carne se puede encontrar en algunos restaurantes.

Criados en granjas o cazados en las calles, los perros son transportados en camiones con jaulas hasta los mercados donde son sacrificados, la mayoría de las veces sin cumplir las más mínimas condiciones de higiene y seguridad. 

Tras cortarles el cuello o romperles la cabeza, los perros son sumergidos en agua hirviendo para quitarles el pelo. Asados con sopletes, los canes permanecen rígidos y hasta enseñando los colmillos en los estantes de los puestos.

Debate cultural: ¿qué diferencia esta matanza a la de vacas, cerdos o conejos?

Con el fin de denunciar este maltrato, una amante de los animales, Yang Xiaoyun, ha pagado 7.000 yuanes (más de 1.000 dólares) para salvar a un centenar de perros que iban a ser cocinados en el festival de la carne de Yulin. 

Su gesta ha sido aplaudida en las redes sociales chinas, donde las nuevas generaciones urbanas rechazan estas costumbres rurales tan salvajes.