El día que Piombo y Sal Llargués redujeron la pena a un violador serial - Mendoza Post
Sábado 23 May 2015
porMauro Szeta
Periodista-Policiales

 Juan Carlos Risso era metódico en su accionar. Repetía su forma de ataque. Un típico depredador serial, dispuesto a todo. Una condena a 15 años de cárcel por abuso sexual no lo había frenado.

En 2006 desarrolló una seguidilla de ataques perversos, crueles, brutales.

Risso era taxista. Siempre atacaba a jóvenes mujeres a las que levantaba con su auto, por lo general a la salida de recitales

 Con las pasajeras a bordo del auto, desviaba el destino original del viaje, llevaba a las víctimas hacia la zona de los Bosques de Ezeiza, las amenazaba con un destornillador, las violaba y les robaba. Tremendo.

A saber: el 19 de abril de 2006, a las 0.45, una chica subió a su taxi en Rivadavia y Junín. Le dijo a Risso que la llevara a Lanús.

El chofer tenía todo planeado. Cambió el destino. Llevó a la víctima a los Bosques de Ezeiza, le robó el celular y la violó en el asiento trasero de su taxi Peugeot 504.

El 10 de setiembre de ese mismo año, a las 5.30, una chica subió al taxi de Risso en Federico Lacroze y Alvarez Thomas, en Colegiales.

El chofer desvío el viaje hacia los Bosques de Ezeiza. Abusó de la víctima en el asiento trasero. Le robó cartera con pertenencias, la abandonó y huyó.

 El 11 de noviembre de 2006 fue el ataque más violento. Eran las 2.30 de la madrugada. Dos chicas subieron al taxi de Risso cerca de la cancha de Vélez al salir del recital de Diego Torres.

Iban a Palermo. En La Matanza, el chofer intimidó a las chicas. Lesionó a una de ellas cortándolo en una piernas con el destornillador. Robó celulares y dinero.

Manejaba un taxi Peugeot 504.

 A una de las chicas la obligó a bajar. Luego fue hasta Bosques de Ezeiza. También violó a la víctima en asiento trasero de su auto. Perversión total.

Después de una investigación judicial Risso fue detenido y llevado a juicio.

 En ese marco, el Tribunal Oral 10 de Lomas de Zamora lo condenó a 24 años de cárcel por las tres violaciones y robos con arma

 A esa pena la unificaron con una anterior por violación a 15 años de cárcel. Entonces le dieron una pena única de 38 años. Pero la historia no terminó ahí.

Las víctimas que pensaron que se había hecho justicia, tienen ahora motivos para temer.

La defensa del taxista apeló. El caso le llegó a la misma sala de Casación Bonaerense que le bajó la pena al violador de un nene de seis años con el discriminatorio argumento de que “el nene era gay y estaba habituado al abuso”.

Por ese fallo, dado a conocer por el Post, se sumaron varios pedidos de juicio político para los jueces Horacio Piombo y Benjamín Sal Llargués. Al primero ya lo echaron de la facultad de Derecho de Mar del Plata donde daba clases, y al segundo lo apartaron de la Magistratura donde tomaba examen a los aspirantes a jueces y fiscales.

El caso tuvo repercusión mundial. Se alzaron infinidad de voces contra ese fallo “discrimatorio y absurdo” que permitió la liberación de Mario Tolosa, abusador de un chico de seis años.

 A esos mismos jueces les tocó intervenir en el caso del taxista violador, y el 18 de setiembre de 2014, volvieron a hacer de las suyas.

Con los votos de Piombo y Sal Llargués y la disidencia del juez Natielo, la Casación le bajó la pena al taxista a 25 años de cárcel. De 38, a 25.

Si se restan los 15 años que tenía Risso de la primera condena, por las tres violaciones en el taxi, la Casación le dio sólo 10 años de prisión.

Es decir que se lo condenó a un promedio de tan sólo 3 años y 4 meses de cárcel por cada abuso sexual agravado. Escandaloso por donde se lo mire.

 Aquí los fundamentos de los jueces para bajar la condena:

Piombo y Sal Llargués entendieron que no era agravante que los ataques hayan ocurrido en un auto de alquiler.

Además sostuvieron que la lesión ocasionada en una pierna a una de las víctimas con un destornillador, cuando el violador ya le había robado, formaba parte de la violencia del asalto en sí y no era un delito autónomo.

Pero hay más. Para estos jueces “si no consta la existencia de una enfermedad venérea o sexualmente transmisible de que sea portador el inculpado, no puede achacársele un peligro presunto o la posibilidad de diseminación de un hipotético virus”.

Y finalmente remataron: “La pena que le habían aplicado no es cruel, ni inhumana, ni degradante, pero si excesivamente severa, teniendo en cuenta que no gravitan ilícitos tales que impliquen la muerte de una persona”.

 Es decir, para los jueces, las tres violaciones de mujeres en taxis “no fueron para tanto, porque están vivas, y pueden contarla”.

Otro fallo escandaloso más, otra polémica.