Zair Mundaray, exfiscal venezolano exiliado en Estados Unidos, analizó en Radio Post FM 92.1 el discurso de Donald Trump, la captura de Nicolás Maduro y el escenario de ingobernabilidad que atraviesa Venezuela tras la intervención estadounidense.
Trump, Maduro y el vacío de poder: la mirada de un exfiscal venezolano
La reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela y la detención de Nicolás Maduro abrieron un escenario inédito en la región. En diálogo con Radio Post FM 92.1 en una emisión especial, el exfiscal venezolano Zair Mundaray, hoy exiliado en Estados Unidos, sostuvo que el discurso de Donald Trump estuvo pensado para el electorado norteamericano y no para América Latina. Según explicó, se trató de un mensaje con lógica interna, orientado a responder cuestionamientos políticos y económicos de cara a las elecciones de medio término.
Mundaray remarcó que las palabras del mandatario estadounidense no deben leerse de manera literal desde la óptica venezolana. "No fue un mensaje diseñado para quienes están dentro del país ni para la región", afirmó, al tiempo que advirtió que la crisis venezolana excede cualquier consigna ideológica. A su entender, el chavismo dejó un territorio fragmentado, con amplias zonas dominadas por narcocriminalidad, tráfico de personas y economías ilegales como la explotación de oro.
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En ese contexto, el exfiscal señaló que la reconstrucción institucional será una tarea extensa y compleja. Sostuvo que durante años se desmantelaron policías, tribunales y organismos de control, transformándolos en estructuras funcionales a redes mafiosas. "Sin apoyo internacional es imposible recuperar el control territorial y reinstalar el Estado de derecho", aseguró durante la entrevista, citada por este medio.
Consultado sobre la afirmación de Trump acerca de que "gente de Venezuela" está preparada para conducir una transición, Mundaray interpretó que se refiere a cuadros técnicos y profesionales que, dentro y fuera del país, trabajaron durante años en planes de reconstrucción. Según explicó, existen hojas de ruta en áreas clave como servicios públicos, educación y justicia, aunque aclaró que ninguna transición puede concretarse sin respaldo externo.
Respecto del rol de María Corina Machado, el exfiscal fue categórico al señalar que su liderazgo surge directamente de la ciudadanía y no de una estructura partidaria tradicional. Recordó que el quiebre definitivo de la legitimidad del régimen se produjo tras el 28 de julio de 2024, fecha que definió como un golpe de Estado. Para Mundaray, desconocer ese proceso electoral implica desconocer la voluntad popular que hoy reclama una transición pacífica y el fin de la represión.
Uno de los puntos centrales de su análisis fue la reacción -o la falta de ella- de las Fuerzas Armadas venezolanas durante el operativo estadounidense. Mundaray explicó que no hizo falta ningún acuerdo previo: los militares conocían los resultados electorales y sabían que la mayoría había votado contra Maduro. "Un no hacer fue suficiente", afirmó, al recordar que helicópteros y aviones sobrevolaron Caracas sin que se activaran defensas antiaéreas.
En cuanto a las denuncias del fiscal general Tarek William Saab sobre supuestas víctimas civiles, Mundaray cuestionó duramente su credibilidad. Sostuvo que, hasta el momento, no existen pruebas verificables y que los objetivos atacados fueron estratégicos y militares. Según relató, la operación fue precisa y evitó zonas residenciales, aunque reconoció que el chavismo utilizó durante años a civiles como escudos humanos en áreas sensibles.
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El exfiscal también describió el escenario actual como un vacío de poder. Aseguró que no se activaron los mecanismos constitucionales de sucesión y que hoy no hay autoridad clara a la cual obedecer. "No hay gobernabilidad", resumió, y advirtió que esa situación agrava el riesgo de represión y persecución política, con más de mil presos políticos y millones de venezolanos forzados al exilio.
Sobre las declaraciones del presidente argentino Javier Milei, quien respaldó la intervención estadounidense y propuso que Edmundo González Urrutia asuma de inmediato, Mundaray expresó su total coincidencia. Señaló que González Urrutia es quien cuenta con la legitimidad de los votos y que solo desde allí puede iniciarse una transición en paz. También destacó que líderes ideológicamente opuestos, como Gabriel Boric, comparten ese diagnóstico sobre la naturaleza criminal del régimen chavista.
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