En las últimas horas se movilizaron decenas de aviones a bases aéreas cercanas a Teheran.
Analistas creen que Trump podría hacer una fugaz operación aérea en Irán
El despliegue militar de Estados Unidos en las inmediaciones de Irán escaló de manera abrupta en los últimos días, luego del fracaso de la segunda ronda de negociaciones nucleares celebrada el 17 de febrero. Imágenes satelitales y registros de seguimiento de vuelos analizados por The Washington Post dan cuenta del traslado de más de 150 aeronaves hacia bases en Europa y Oriente Medio, en lo que ya se considera uno de los mayores movimientos de fuerzas estadounidenses en la región en más de dos décadas, desde la antesala de la invasión a Irak en 2003.
El incremento de medios militares se produce en un contexto de fuerte tensión diplomática. El presidente Donald Trump advirtió públicamente que podría ordenar un ataque contra Irán si no se logra un acuerdo que limite el programa nuclear de Teherán. Aunque la Casa Blanca no precisó objetivos ni alcances de una eventual ofensiva, el mensaje elevó el tono del conflicto. Desde Irán, en cambio, funcionarios sostienen que un entendimiento es factible, pero advierten que las negociaciones requieren tiempo.
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Especialistas consultados por el diario estadounidense sostienen que el volumen y la naturaleza de los activos movilizados superan incluso el despliegue previo a los ataques contra instalaciones nucleares iraníes realizados en junio del año pasado. Los análisis apuntan a la preparación de una campaña aérea sostenida, de varios días de duración, sin que existan indicios de una invasión terrestre.
Uno de los movimientos más significativos es la presencia del portaviones USS Gerald R. Ford frente a la isla griega de Creta. La embarcación transporta decenas de aeronaves y opera en coordinación con un segundo grupo de combate enviado a Oriente Medio. En paralelo, el USS Abraham Lincoln permanece desde comienzos de febrero frente a las costas de Omán. Entre ambos buques concentran un poder aéreo considerable, apoyado por destructores equipados con misiles de crucero Tomahawk, los mismos utilizados en los bombardeos del año pasado.
Las autoridades del Pentágono reconocieron el flujo extraordinario de medios hacia la región, aunque evitaron detallar capacidades y posiciones específicas por razones de seguridad operativa.
Gregory Brew, analista principal sobre Irán en Eurasia Group, explicó que ubicar los aviones en el este de Europa, fuera del alcance de la mayoría de los misiles iraníes, permite resguardar tanto al personal como a los equipos, reduciendo la exposición directa en el Golfo.
Las imágenes más recientes muestran a la base aérea Muwaffaq Salti, en Jordania, como un punto neurálgico del operativo. Allí se observaron más de 60 cazas, entre ellos una docena de F-35, diseñados para penetrar y neutralizar defensas aéreas enemigas. En Europa también se registraron movimientos significativos: una docena de F-22A Raptor fue fotografiada en la base de Lakenheath, en el Reino Unido, mientras que al menos un F-16 Fighting Falcon aterrizó en las Azores. En Creta, grabaciones difundidas en redes sociales exhiben F-35 adicionales junto a otras aeronaves de combate.
Simplemente increíble.
— SergioLR%uD83E%uDE96 (@CasetaBosque) February 24, 2026
Así acaban de despegar tres cazas de quinta generación F-22 Raptor de la Fuerzas Aérea de Estados Unidos %uD83C%uDDFA%uD83C%uDDF8, desde la Base Aérea de Lakenheath %uD83C%uDDEC%uD83C%uDDE7, rumbo a Oriente Medio, muy probablemente a la Base Aérea Muwaffaq Salti, en Jordania %uD83C%uDDEF%uD83C%uDDF4.
Los nueve F-22... https://t.co/kjuiiq3K3d pic.twitter.com/1jW2vCQtxW
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