Bernardo de Arévalo finalmente logró asumir la presidencia de Guatemala

Luego de un sorprendente retraso en que el Congreso no definía su investidura, el socialdemócrata pudo dar su discurso de asunción.

Bernardo de Arévalo finalmente logró asumir la presidencia de Guatemala

Editó: Ana Montes de Oca

Esta madrugada, Guatemala finalmente presenció el juramento de Bernardo Arévalo como nuevo presidente, en un acto solemne en el Teatro Nacional, situado en el corazón de la capital, que se vio empañado por más de nueve horas de retraso. 

Arévalo, un socialdemócrata de 65 años, asume la responsabilidad de liderar el país en un momento crítico, marcado por tensiones judiciales y una lucha declarada contra la corrupción en la élite política y económica.

El presidente electo, también sociólogo, filósofo y ex diplomático, enfrentó una arremetida judicial tras avanzar sorpresivamente a la segunda ronda presidencial en junio. Su victoria contundente con el 60% de los votos, respaldada por un mensaje anticorrupción, desencadenó una ofensiva judicial que él mismo denunció como un "golpe de Estado".

La incertidumbre en torno a la investidura de Arévalo generó tensiones en el Congreso, donde los debates entre los diputados salientes y los de la nueva legislatura se prolongaron por horas. La comunidad internacional, representada por Estados Unidos, la Unión Europea, la OEA y presidentes latinoamericanos presentes en Guatemala, instó al Congreso a respetar la voluntad expresada por los ciudadanos en las urnas. La Cancillería argentina también se sumó al pedido. 

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La Plaza de la Constitución fue testigo de miles de seguidores de Arévalo, quienes esperaron ansiosos la llegada del nuevo presidente. Sin embargo, la espera se extendió tanto que dignatarios invitados, incluyendo al rey Felipe VI de España, partieron del país sin presenciar el acto.

La ceremonia estuvo marcada por la reversión de una decisión parlamentaria previa que declaraba independientes a los 23 diputados del partido de Arévalo, Semilla. Este giro inesperado permitió a Semilla recuperar su bancada y obtener la presidencia del Congreso, generando celebraciones entre sus seguidores.

El presidente Arévalo hereda un país en el puesto 30 de 180 en el ranking de corrupción de Transparencia Internacional, con un 60% de la población en situación de pobreza. En sus primeras declaraciones, destacó la urgencia de recuperar las instituciones "cooptadas por los corruptos" y subrayó la importancia de trabajar por el desarrollo social.

No obstante, los desafíos son considerables. Arévalo anticipa que enfrentará la resistencia de las "élites político-criminales" que, al menos por un tiempo, seguirán influyendo en los poderes del Estado. Además, la lucha contra la corrupción prometida por Arévalo podría encontrarse con obstáculos en un Congreso mayoritariamente conformado por partidos tradicionales conservadores.

El presidente saliente, Alejandro Giammattei, vinculado a la "élite corrupta", deja un país marcado por el exilio de fiscales, jueces y periodistas que denunciaron actos de corrupción durante su mandato. Analistas advierten que la Fiscalía podría continuar la persecución y buscar retirar la inmunidad presidencial a Arévalo.

Mirá el discurso de asunción: 

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