Pakistán acercó una propuesta con alto el fuego inmediato y negociación posterior, mientras crece la presión de Washington y se achican las chances de acuerdo.
Cuenta regresiva: un plan secreto busca frenar la guerra entre Irán y EE.UU.
En medio de un escenario cada vez más tenso, Irán y Estados Unidos recibieron en las últimas horas una propuesta para detener el conflicto que ya lleva cinco semanas. Según informó Reuters, el plan fue elaborado por Pakistán y plantea una salida en dos etapas, con un cese inmediato de hostilidades como primer paso.
La iniciativa llegó cuando el plazo fijado por el presidente Donald Trump entra en su tramo final. Desde Washington advirtieron que, si no hay avances concretos, la respuesta podría escalar de forma abrupta. El foco está puesto en el tránsito por el estrecho de Ormuz, una vía clave para el suministro energético global.
El esquema presentado propone una tregua inicial de 45 días. Durante ese período, ambas partes deberían negociar un acuerdo más amplio que permita cerrar definitivamente el conflicto. La idea es formalizar ese primer entendimiento mediante un memorando que se canalizaría a través de Pakistán, que hoy actúa como puente entre las partes.
Sin embargo, desde Teherán ya dejaron señales de resistencia. El canciller Abbas Araghchi descartó compromisos inmediatos vinculados a la reapertura total del estrecho de Ormuz y al manejo de su programa nuclear. Esos dos puntos aparecen como los más sensibles dentro de la negociación.
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En paralelo, el enviado especial estadounidense para Medio Oriente, Steve Witkoff, sigue de cerca las conversaciones, mientras los mediadores intentan diseñar medidas intermedias que generen confianza entre ambas potencias.
De acuerdo con fuentes citadas por Axios, el plan contempla concesiones parciales. Irán podría dar señales sobre el control de su uranio enriquecido, mientras que Estados Unidos evaluaría flexibilizar algunas de sus exigencias. Aun así, ninguna de las partes parece dispuesta a ceder en los puntos centrales en esta primera etapa.
Otro elemento que genera desconfianza en Teherán es el antecedente de otros conflictos en la región. Funcionarios iraníes dejaron en claro que no quieren un acuerdo "de papel" que pueda romperse rápidamente, como ocurrió en escenarios como Gaza o el Líbano.
Las próximas horas aparecen como determinantes. Los mediadores insisten en que este es el último margen para evitar una escalada mayor. Pese a los esfuerzos diplomáticos, las fuentes coinciden en que las probabilidades de cerrar un acuerdo siguen siendo bajas.
Mientras tanto, el mundo observa con atención. Lo que ocurra en este tramo final puede redefinir no solo el conflicto, sino también el equilibrio energético y geopolítico global.



