Qué hay detrás del "nuevo INDEC": "La medición quedó vieja"

Víctor Fayad, ministro de Hacienda y Finanza habló en Radio Post FM 92.1 sobre el recálculo del IPC, las diferencias entre INDEC y DEIE, el uso del excedente fiscal y cómo se invierte el fondo de resarcimiento de USD1.023 millones.

Qué hay detrás del "nuevo INDEC": "La medición quedó vieja"

Por: Federico Lemos

En medio del anuncio de cambios en la medición de la inflación del INDEC, el ministro de Hacienda y Finanzas de Mendoza, Víctor Fayad, buscó bajarle el tono a las sospechas de "números dibujados" y explicó que el eje del debate está en una actualización técnica: la canasta con la que se mide el consumo quedó vieja y lo que se ajusta son los ponderadores.

Fayad lo dijo en una entrevista en Tenés que saberlo por Radio Post (FM 92.1 en el Gran Mendoza y San Martín , 96.9 en Luján de Cuyo y 96.7 en La Paz), donde aclaró que no tenía el "detalle fino" de lo que hará el organismo nacional, pero sí remarcó un punto central: el IPC se construye a partir de una canasta de bienes y servicios que representa el consumo de una familia tipo. Sobre esa base se releva la variación de precios y se calcula el índice. "La canasta que está usando el Instituto de Estadística y Censo (INDEC) es una canasta vieja", sostuvo.

El ministro Víctor Fayad junto al gobernador Alfredo Cornejo.

El ministro explicó que, si bien los precios cambian todo el tiempo, los hábitos de consumo también evolucionan, aunque con otra velocidad. Por eso, cada cierto período los institutos de estadística de distintos países revisan la canasta: no para "inventar" precios, sino para reflejar qué pesa más y qué pesa menos en el gasto real de los hogares. "La canasta es la misma. Cambian los ponderadores, pero los bienes y servicios que se miden son los mismos", resumió.

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Para graficarlo, puso un ejemplo concreto: el rubro telecomunicaciones no tenía hace décadas la incidencia actual. Y también cambió el modo de "esparcimiento": antes el cine, hoy el streaming. "A veces eso no está contemplado", dijo, y consideró razonable que se avance con una actualización. En esa línea, defendió la solidez técnica del INDEC en los últimos años y afirmó que no ve detrás del cambio una motivación política.

El superávit en Mendoza

En la misma charla, el funcionario fue consultado por un tema que aparece cada mes en los números del Tesoro provincial: los períodos en los que Mendoza muestra superávit. Fayad afirmó que 2025 cerró "en equilibrio" y que el excedente que se venía acumulando en años previos se usó, principalmente, para pagar deuda. Según su explicación, el stock de deuda provincial "ha venido disminuyendo desde 2017".

Para 2026, planteó un escenario más ajustado. Dijo que el superávit corriente "se comprimió bastante" y que eso impacta en el financiamiento de la obra pública: estimó que este año ese superávit permitiría cubrir cerca del 20% del plan de obras, y que el resto dependerá de los fondos del resarcimiento. También advirtió que la Provincia perdió recursos, sobre todo coparticipables, y que el gasto creció algo por encima de los ingresos, lo que empuja a un resultado de equilibrio.

Fayad dejó además una definición política sobre la administración fiscal: "Los gobiernos no están concebidos para acumular superávit recurrentemente". Según su mirada, el "estado natural" de las finanzas públicas es el equilibrio, salvo cuando hay vencimientos de deuda que obligan a generar excedente. Y, si la refinanciación se consigue en buenas condiciones, el superávit puede transformarse en una baja de la presión impositiva, algo que -según el ministro- mejora la competitividad del sector productivo.

El ministro también habló de los pedidos de anticipo financiero de algunos municipios. Dijo que no es algo habitual y que se analiza "con bastante detenimiento", porque a la Provincia le interesa que los departamentos estén ordenados. En su explicación, la caída de la recaudación nacional -por IVA y Ganancias- baja la coparticipación, y eso se siente "aguas abajo" en las comunas. Aun así, sostuvo que esos anticipos se justifican cuando son para cubrir baches estacionales de caja o picos puntuales de gastos de capital, y no para sostener déficits permanentes de gasto corriente.

En ese tramo mencionó como ejemplo a General Alvear, donde describió obras y compromisos extraordinarios que no se repiten todos los años: trabajos en un polideportivo, recambio de luminarias y plan de asfalto, entre otros.

Los fondos de resarcimiento

Fayad, sobre los fondos del resarcimiento que recibió Mendoza por USD 1.023 millones dijo que más del 80% de esos fondos ya tiene obras asignadas, aunque con distintos grados de avance: algunas por licitar, otras licitadas, adjudicadas o ya iniciadas. Y aportó el dato clave: "A hoy" se utilizaron cerca de USD 170 millones, mientras el resto permanece invertido bajo criterios conservadores.

¿Dónde está esa plata? Fayad detalló que, siguiendo la normativa, la Provincia eligió instrumentos de "bajo riesgo". La mayor parte, dijo, está colocada en plazos fijos del sistema financiero local o en bonos del Tesoro americano en el exterior. El objetivo, marcó, es preservar valor para financiar obras y no "especular" con activos.

Ante la pregunta de por qué no pasar una porción a instrumentos en pesos, el ministro insistió con el mismo argumento: el costo de la construcción se mueve más cerca del dólar que del peso, y una devaluación inesperada podría licuar el fondo y dejar obras sin terminar. Sumó, además, que para organismos públicos hay restricciones para dolarizar nuevamente una cartera una vez que se pesifica. En ese marco, explicó que prefieren sostener una rentabilidad moderada -mencionó rendimientos en torno al 4% al 6% en dólares- antes que exponerse a un salto cambiario que convierta esa decisión en una pérdida en moneda dura.

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