Por qué Concordia fue, es y probablemente será la ciudad más pobre del país

La ciudad entrerriana encabeza una vez más el ránking de pobreza en Argentina, con casi el 50% de sus habitantes que no cubren la canasta básica.

Por qué Concordia fue, es y probablemente será la ciudad más pobre del país

Por: Santiago Montiveros

El último informe sobre condiciones sociales en los aglomerados urbanos del país volvió a encender las alarmas sobre una realidad que parece cristalizada en el tiempo. Mientras el promedio nacional de pobreza se ubica en el 28,2%, en Concordia, provincia de Entre Ríos, ese índice prácticamente se duplica y alcanza el 49,9%, encabezando el ránking entre los conglomerados urbanos más importantes de Argentina. Es decir, uno de cada dos habitantes de la ciudad no alcanza a cubrir la canasta básica.

Este fenómeno no es una foto aislada de la coyuntura actual, sino una constante estadística que ubica históricamente a Concordia en la cima de la vulnerabilidad social. Para entender por qué esta ciudad mesopotámica duplica casi los niveles de pobreza de otras regiones, es necesario analizar una estructura económica que combina historia, informalidad, estacionalidad y una presión demográfica que la infraestructura local no logra absorber.

Uno de los factores determinantes es la matriz productiva de la zona, centrada en la citricultura y la actividad forestal. Si bien son motores económicos, generan una altísima demanda de mano de obra estacional, el denominado "trabajo golondrina". Miles de familias dependen de las épocas de zafra y cosecha, quedando sumergidas en la inestabilidad de ingresos y la informalidad laboral durante el resto del año. Esta precariedad salarial es el principal combustible de los índices de pobreza estructural.

A esto se suma un fenómeno migratorio particular. Concordia funciona como un imán para sectores rurales de Entre Ríos, Corrientes e incluso de Uruguay, que llegan atraídos por las posibilidades de changas en la cosecha. Al no contar con una industria manufacturera o de servicios de alto valor agregado que crezca al mismo ritmo, la periferia de la ciudad se expande con asentamientos informales donde las carencias básicas -cloacas, vivienda digna y salud- consolidan núcleos de pobreza que se transmiten de generación en generación.

La ciudad de Concordia, junto al Río Uruguay.

Incluso el impacto histórico de la construcción de la represa de Salto Grande dejó una herencia compleja. Tras el "boom" de empleo que significó la obra en la década del '70, una enorme masa de trabajadores se asentó definitivamente en la zona sin una inserción laboral genuina posterior, sumado a una histórica puja por las regalías energéticas que la región reclama para reinvertir en su desarrollo.

En contraste con otros centros urbanos que han logrado diversificar su economía hacia el software, el turismo internacional o la industria pesada, Concordia parece atrapada en un modelo de producción primaria que no genera riqueza suficiente para su volumen poblacional. De hecho, pese a liderar el ránking de pobreza a nivel nacional, el desempleo en esta ciudad de 180.000 habitantes es menor a la media: 5,8% frente al 7,5%. Es decir, el problema de Concordia no es la falta de trabajo, sino la precariedad y los bajos salarios de los empleos existentes.

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