En Casa Rosada sostienen que la nueva metodología para estimar la inflación entrará en vigencia cuando la cifra quiebre el 1%. "No es metodológicamente serio implementar un nuevo sistema en medio de un proceso en curso", explicaron
El gobierno explicó la postergación del cambio para medir la inflación
El Gobierno nacional explicó la postergación de la nueva medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y vinculó la decisión con la estrategia oficial para consolidar el proceso de desinflación durante los próximos meses. La salida de Marco Lavagna de la conducción del Indec se produjo en ese contexto y abrió un nuevo esquema de conducción en el organismo estadístico.
La renuncia de Lavagna se conoció después de que el Poder Ejecutivo resolvió frenar la puesta en marcha de la nueva metodología para calcular la inflación. El exfuncionario impulsó ese cambio desde 2019, cuando asumió la titularidad del Indec durante la gestión de Alberto Fernández, y encabezó el trabajo técnico para actualizar la canasta del IPC. Tras la nueva postergación, decidió dejar el cargo y el Gobierno designó a su segundo, Pedro Lines, al frente del instituto.
Desde la Casa Rosada, las primeras explicaciones quedaron a cargo del ministro de Economía, Luis Caputo, y del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Ambos sostuvieron que el cambio de metodología debía aplicarse cuando el proceso de desinflación estuviera consolidado. Caputo señaló que Lavagna planeó implementar el nuevo esquema en el corto plazo, mientras que el Ejecutivo defendió la conveniencia de esperar a que la dinámica de precios mostrara un recorrido más estable.
Fuentes del Gobierno remarcaron que un cambio de sistema en medio de un proceso de baja inflacionaria podía generar lecturas confusas sobre la variación de los precios. Según esa versión, la nueva medición habría arrojado una diferencia mínima respecto del índice actual, pero la prioridad oficial pasó por mantener una serie homogénea mientras el Ejecutivo buscó llevar la inflación a niveles más bajos a lo largo del año.
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En paralelo, en la sede gubernamental circularon comentarios sobre el perfil político de Lavagna y sus vínculos previos con espacios que integraron el Frente de Todos. Algunos funcionarios señalaron que el economista mantuvo diferencias con el equipo económico y plantearon que el nuevo esquema de medición requería un perfil técnico que identificaron en Lines, a quien describieron como un cuadro de carrera del organismo.
"Nos parece justo tener un Indec que nos dé un índice comparable a estos 2 años"
— Corta (@somoscorta) February 2, 2026
Manuel Adorni dijo que la decisión de Marco Lavagna de implementar la actualización de la medición ahora "no era razonable" y afirmó: "Si cambiaba, nos iban a decir que habíamos manipulado el dato". pic.twitter.com/9GQUVYVqsz
El Gobierno confirmó que, por ahora, continuará vigente la metodología que se utiliza para el cálculo del IPC. De manera interna, el equipo económico evaluó agosto como una fecha posible para activar el nuevo esquema, siempre que la inflación mensual mostrara registros cercanos a cero. En esa proyección, el Ejecutivo buscó que la baja de precios se consolidara en el segundo semestre antes de modificar la base estadística.
La actualización del índice forma parte de los compromisos que la Argentina asumió con el Fondo Monetario Internacional. En el entorno presidencial consideraron que la postergación no afectó las negociaciones con el organismo, ya que el cambio se mantuvo en agenda y se proyectó para este 2026, cuando la nueva metodología entrará en vigencia.
El rediseño del IPC incluyó la incorporación de una canasta de consumo elaborada con datos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018, en reemplazo de la estructura que se utilizó desde 2004. De acuerdo con informes técnicos, la modificación apuntó a reflejar con mayor precisión la composición actual del gasto de los hogares, sin alterar la base metodológica central del cálculo de la inflación.
Con la salida de Lavagna y la llegada de Lines, el Gobierno buscó sostener el trabajo estadístico y, al mismo tiempo, alinear el calendario de cambios en el Indec con la política económica para el segundo semestre. La administración nacional mantuvo el mensaje de que el índice actual seguirá en uso hasta que el nuevo esquema se implemente con un proceso de desinflación ya consolidado.



