Un estudio de la UBA advierte que desde noviembre de 2023 se destruyeron cerca de 100.000 puestos de trabajo industriales. Además, el peso del sector en el PBI cayó con fuerza y la producción retrocedió en la mayoría de las ramas fabriles.
El informe que revela un escenario preocupante: se pierden 160 empleos por día
Un informe elaborado por investigadores de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) encendió señales de alerta sobre la situación del aparato productivo argentino. El estudio sostiene que la industria atraviesa un proceso de deterioro marcado, con caída de la producción, menor participación en la economía y una fuerte pérdida de empleo.
Uno de los datos más relevantes es la destrucción de aproximadamente 100.000 empleos industriales desde noviembre de 2023, lo que equivale a unos 160 puestos de trabajo menos por día dentro del sector. La cifra refleja el impacto de la caída de la actividad en numerosas fábricas del país.
En paralelo, el trabajo muestra que la participación de la industria en el Producto Bruto Interno (PBI) pasó del 16,5% en 2023 al 13,7% en 2025, una reducción que ubica al sector en niveles similares a los que tenía la economía argentina antes de la Segunda Guerra Mundial. Para los investigadores, este dato refleja un cambio profundo en la estructura productiva.
El estudio también señala que entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2025 la economía argentina creció apenas 1,3%, mientras que la industria registró una caída del 8,3%. En total, 22 de los 24 sectores industriales relevados mostraron retrocesos, lo que evidencia una contracción extendida dentro del entramado manufacturero.
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Otros sectores económicos también sufrieron caídas durante el período analizado. La construcción retrocedió un 14,1%, el comercio un 5,2% y la pesca un 24,6%. En contraste, algunas actividades registraron un fuerte crecimiento, como el sector financiero (+25,2%), la minería (+17,9%) y el agro (+14,1%).
Otro indicador que preocupa es el nivel de actividad de las fábricas. Durante 2024 y 2025, el uso de la capacidad instalada industrial se mantuvo por debajo del 60%, lo que implica que más del 40% de la capacidad productiva permanece ociosa.
Entre las ramas industriales más afectadas aparecen la metalurgia, el calzado, las curtiembres y las industrias vinculadas a la construcción, que registraron caídas de entre 20% y 25%. Otros sectores, como la industria alimenticia, el tabaco y la industria del transporte, lograron resistir mejor la caída, aunque también mostraron retrocesos.
El informe también detecta cambios en el perfil exportador. Las exportaciones industriales con mayor valor agregado, conocidas como MOI, representan actualmente el 28% del total exportado por la industria, cuando en 2011 habían alcanzado el 35%. Esto implica una mayor concentración en productos primarios y commodities, con menor contenido tecnológico.
Otro punto señalado por los investigadores es el retroceso en la industria de bienes de capital. Entre 2023 y 2025, la producción local de maquinaria cayó cerca del 25%, mientras que las importaciones crecieron un 77%.
A esto se suma el impacto de la flexibilización en la importación de maquinaria agrícola usada. Según el relevamiento, entre mayo y octubre de 2025 las importaciones de estos equipos se multiplicaron por ocho respecto al mismo período del año anterior.
Finalmente, el estudio advierte que el PBI industrial per cápita volvió a niveles similares a los de 1985, lo que representa un retroceso de alrededor de cuatro décadas en términos de producción industrial por habitante. Para los especialistas, si esta tendencia continúa, podría tener consecuencias estructurales sobre el empleo, la producción y el perfil exportador de la economía argentina.



