Tras más de dos años de flexibilizaciones, el equipo económico ya define qué condiciones deben cumplirse antes de liberar completamente el mercado cambiario.
Dólar y cepo: el plan silencioso del Gobierno para dar el paso final
El levantamiento del cepo cambiario no será de un día para el otro. Según reconstruyó La Nación, el Gobierno avanza con una estrategia gradual que busca evitar sobresaltos en el dólar y consolidar la estabilidad antes de dar el paso definitivo.
Desde fines de 2023, el Banco Central puso en marcha un proceso progresivo de desarme de restricciones. En total, se aplicaron más de 50 medidas para ordenar el mercado y flexibilizar el acceso a divisas.
Un camino en etapas hacia el fin del cepo
La hoja de ruta no fue lineal, pero sí planificada. Primero se apuntó a normalizar el comercio exterior, especialmente las importaciones. Luego se avanzó sobre las deudas de empresas y, más adelante, sobre el giro de utilidades y otros movimientos financieros.
Recién en una fase posterior se incluyó a las personas físicas, que hoy tienen muchas menos restricciones que en años anteriores.
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Ese orden no fue casual. La prioridad oficial fue recomponer el funcionamiento básico de la economía antes de liberar completamente la compra de dólares.
Qué condiciones faltan para eliminar el cepo
En el equipo económico reconocen que el proceso sigue abierto y que el levantamiento total dependerá de variables clave. Entre ellas, aparecen tres factores centrales: acumulación de reservas en el Banco Central y mejora en la economía real Acceso al financiamiento internacional.
Solo cuando esos elementos estén alineados, el Gobierno avanzará con medidas más profundas para las empresas, que hoy siguen siendo el sector con mayores restricciones.
Menos trabas, pero con límites
Aunque la tendencia es hacia la flexibilización, no todo se libera. El Ejecutivo mantiene ciertas regulaciones para evitar maniobras especulativas que puedan presionar sobre las reservas.
Esa decisión responde a experiencias recientes: en momentos de inestabilidad política o financiera, la demanda de dólares puede acelerarse y generar tensiones en el mercado cambiario.
Por eso, incluso en una etapa final sin cepo, podrían mantenerse controles puntuales para evitar desequilibrios.
El objetivo de fondo: estabilizar sin sobresaltos
La estrategia oficial combina dos ideas: avanzar hacia un mercado cambiario más libre, pero sin perder control sobre variables sensibles. En ese marco, el Gobierno apuesta a que el crecimiento de exportaciones y el ingreso de divisas ayuden a sostener el proceso.
El mensaje que transmiten desde el equipo económico es claro: el fin del cepo al dólar es una meta, pero no a cualquier costo. La prioridad sigue siendo consolidar la estabilidad antes de dar el último paso.



