Un enero tranquilo gracias al superávit del 2025

El economista Carlos Ponce analizó en Radio Post la situación financiera argentina de cara a las próximas semanas.

Un enero tranquilo gracias al superávit del 2025

Por: Andrés Figueroa

El economista Carlos Ponce, presidente de Plataforma Digital, analizó el complejo escenario financiero de este inicio de año. Entre la renovación de una deuda billonaria en pesos y el pago crítico de bonos en dólares, destaca que el superávit logrado en 2025 actúa hoy como el único dique de contención que evita un nuevo tembladeral económico. 

El especialista fue contundente y explicó que, habitualmente, enero es un mes convulsionado con vencimientos de deuda, pero que gracias al ajuste y al superávit conseguido durante el último periodo, Argentina podrá hacer frente a esos pagos con cierta tranquilidad.

El próximo viernes 9 de enero marca un hito crítico con el vencimiento de bonos bajo legislación extranjera. Sin demoras, la Argentina debe pagar. "Si no pagamos, vamos a parar a la misma corte que Maduro", compara Ponce.

La "paz" financiera no llegó de casualidad y el economista recalcó que la "solvencia es el fruto directo del superávit fiscal alcanzado en 2025. Es ese ahorro el que evita que el país tenga que salir a buscar deuda nueva, la cual hoy sería inaccesible o extremadamente cara".

Además, Argentina también debe afrontar una deuda local, con bancos y fondos argentinos, donde se decide qué bonos convienen para mantener la liquidez. Es, en palabras del economista, como deberle plata a la propia familia: siempre hay mayor margen para el diálogo.

No son todas buenas, claro y por eso Ponce también aseguró que el ajuste fue "desordenado" y señaló que el equipo oficialista, limitado en sus cuadros técnicos, ha tenido que pelear contra todas las corporaciones a la vez, mientras mantiene intactas ciertas prebendas, como el régimen de Tierra del Fuego.

Finalmente, Ponce vislumbra un alivio para los contribuyentes a través del nuevo Régimen Simplificado de Ganancias. Con un tope de ingresos de 1.000 millones de pesos anuales, el sistema promete ser un refugio para casi todos los asalariados, permitiéndoles incorporar fondos sin la persecución patrimonial de la AFIP

Así, entre una macroeconomía que busca acumular 10.000 millones de dólares en el año y una microeconomía que intenta adaptarse a las nuevas reglas, Argentina atraviesa un verano extrañamente silencioso, donde el mayor éxito del Gobierno, por ahora, es haber logrado que la economía deje de ser el centro de todas las alarmas.


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