El "rally navideño" de Wall Street llegó antes para los papeles argentinos.
Acciones y bonos argentinos cierran el año con fuerte impulso
En Wall Street se habla del "rally de Santa Claus" para describir las subas previas a las fiestas. Y en Argentina llegó antes: las acciones locales protagonizaron una jornada de marcado optimismo, con alzas que llegaron hasta el 11% y un claro liderazgo del sector bancario, una señal que en la plaza financiera se interpreta como el regreso paulatino de inversores internacionales a los activos argentinos.
Los papeles financieros encabezaron las subas. El ADR de Banco Supervielle trepó 11,3%, seguido por Galicia, con un avance de 8,1%, y Banco Macro, que ganó 7,8%. El repunte resulta significativo si se tiene en cuenta que los bancos fueron uno de los sectores más castigados del año. Tras las elecciones legislativas, el rebote fue contundente, aunque el balance anual todavía muestra un retroceso promedio cercano al 20% cuando restan pocos días para el cierre de 2025.
El buen clima también se reflejó en el mercado de deuda. Los bonos en dólares extendieron su racha positiva con subas de entre 0,5% y 1%, mientras el riesgo país se mantuvo en torno a los 550 puntos básicos. En el mercado ya circula la expectativa de que ese indicador pueda perforar los 500 puntos a comienzos del próximo año, si se consolida el actual escenario financiero.
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Las acciones energéticas acompañaron la tendencia alcista, aunque con menor intensidad. El sector sintió el impacto de la fuerte caída del precio internacional del petróleo, que descendió hasta los USD 55 por barril, su nivel más bajo del año. Si bien esa baja es celebrada en países consumidores por su efecto sobre el precio de los combustibles, representa un factor negativo para las empresas del rubro. Aun así, YPF logró cerrar la jornada con una suba de 4,5%.
El renovado entusiasmo por Argentina se viene gestando desde las elecciones de octubre, pero recibió un nuevo impulso tras los anuncios del Banco Central. Desde enero, el esquema de bandas cambiarias pasará a ajustarse por inflación y, además, la autoridad monetaria iniciará compras de dólares con el objetivo de fortalecer las reservas, un reclamo recurrente del mercado durante los últimos meses.
Durante buena parte del año, el Ejecutivo priorizó la desinflación por sobre la acumulación de reservas. Ahora, el giro apunta a reforzar al Banco Central mediante un plan de remonetización que permita expandir los agregados monetarios para comprar divisas y mejorar el colchón frente a eventuales shocks externos.
En paralelo, el Gobierno busca volver a los mercados de financiamiento. Hace diez días, el Tesoro dio un primer paso con la colocación de un bono en el mercado local por USD 910 millones. La estrategia apunta ahora a una emisión internacional bajo legislación neoyorquina, por un monto superior a los USD 1.500 millones y con una tasa estimada de entre 8% y 9% anual. Con condiciones favorables, esa operación podría concretarse hacia la segunda mitad de enero.
El objetivo es claro: refinanciar vencimientos sin recurrir a las reservas y permitir que el Banco Central acumule divisas a lo largo del año. El ministro de Economía, Luis "Toto" Caputo, ya adelantó que la meta oficial es comprar alrededor de USD 10.000 millones en 2026, con la posibilidad de estirar esa cifra hasta USD 17.000 millones según el desempeño de la balanza de pagos y la demanda de pesos.
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