Según el Banco Central, más de 11 millones de personas tomaron crédito fuera de los bancos a mediados del 2025. Las fintech ganan cada vez más protagonismo y preocupa la capacidad de pago. Qué dicen los economistas.
La "inclusión financiera" que puede encender alarmas
El crédito no bancario se expandió durante 2025 y alcanzó a más de 11 millones de personas en el país, según un informe del Banco Central publicado a fines de noviembre. Este tipo de financiamiento lo otorgan los "proveedores no financieros", un conjunto de entidades que en los últimos años cobró impulso, sobre todo por el crecimiento de las fintech.
En muchos casos, estas compañías ganan protagonismo porque facilitan el acceso al crédito a personas que no están bancarizadas o que no pueden obtener préstamos en la banca tradicional. La rapidez y la simplicidad de sus servicios suelen presentarse como una forma de "inclusión financiera".
Sin embargo, el balance del organismo también deja un mensaje más complejo: el crecimiento del crédito no bancario se da junto a indicadores que preocupan. De esta manera, el aumento de los "deudores compartidos", la suba de la morosidad, la capacidad de pago de los hogares y los desafíos económicos para 2026 tensionan la interpretación de los datos. ¿Inclusión financiera o señales de riesgo?
"Lo que se ve en el informe es una expansión muy fuerte del crédito no bancario durante el primer semestre de 2025 (seguramente en el segundo también se dio), con más empresas, más financiamiento y más personas accediendo al crédito" adelantó el economista Sebastián Laza al Post.
"No es que sea una crisis, pero sí una señal de alerta: si la mejora de la actividad y de los ingresos no acompaña, el riesgo es que la mora siga creciendo en los próximos meses" explicó.
Por su parte, el economista Dante Moreno de la consultora EPyCA mencionó a este diario: "Hoy el informe puede ser un número interesante desde la perspectiva del gobierno nacional y esta lectura de inclusión financiera, pero también es una luz amarilla porque si no logra revertirse la morosidad vas a tener un problema en el mediano plazo".
Más crédito y avance de las fintech
El informe del Banco Central muestra que el universo de proveedores no financieros de crédito sigue en expansión. En septiembre de 2025, el sector reunió a 542 empresas, 27 más que a comienzos del año. Se trata, en su mayoría, de firmas que otorgan préstamos por fuera del sistema bancario tradicional, junto con emisoras de tarjetas y compañías que combinan ambos modelos.
El volumen de financiamiento también viene en alza. En julio de 2025, el saldo total alcanzó los $11 billones y acumuló más de un año de crecimiento sostenido. Los mayores montos se concentran en los llamados "otros prestadores", las fintech y las empresas de leasing y factoring, que alcanzaron sus niveles más altos del período.
Sobre el avance de las fintech, Sebastián Laza destacó su impacto positivo en el sistema. "Han venido para darle más competencia a un mercado tradicionalmente oligopólico", señaló, y subrayó su aporte para ampliar la oferta de crédito.
Dante Moreno, en cambio, planteó una mirada más cautelosa. Según explicó, las fintech no son un actor nuevo, pero su crecimiento se vincula a un aumento de personas con empleo precario o sin trabajo formal, que recurren a fuentes de financiamiento no tradicionales.
"La gente primero recurre al crédito bancario; si no puede, pasa a las fintech y, en última instancia, al prestamista del barrio. Vas recurriendo de acuerdo a tu presente", describió. En ese recorrido, advirtió que las fintech ofrecen modalidades de crédito distintas a las de los bancos: "El banco evalúa ingresos, consumos y proyección futura. Este tipo de endeudamiento tiene otras formas de cobranza".
Para el economista, se trata de una dinámica que comienza a extenderse a más sectores sociales y que impacta con mayor fuerza en los jóvenes, muchos de los cuales trabajan en actividades informales o sin relación de dependencia.
Salarios, informalidad y crédito
Los números del crédito no bancario se inscriben en un contexto laboral complejo en Argentina. En el último año, el empleo privado registrado cayó, según el informe del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), una tendencia que también reflejan otros estudios y que ubican al empleo formal en niveles mínimos desde 2023.
Al mismo tiempo, el INDEC registró una baja del desempleo, pero con una señal de alerta: gran parte de los nuevos puestos de trabajo son informales. Una realidad que también se registra en Mendoza. En este contexto, el avance del crédito no bancario puede ofrecer una salida para los sectores excluidos del sistema bancario, aunque expone tensiones frente a los ingresos inestables.
Para Sebastián Laza, el deterioro de los ingresos es un fenómeno heredado. "Los ingresos quedaron muy caídos por la inflación del gobierno anterior y todavía no terminan de recuperarse", explicó. En ese marco, señaló que el crecimiento del crédito no bancario se concentra en préstamos personales y tarjetas, es decir, en financiamiento al consumo, y que viene acompañado por un aumento rápido de la morosidad.
Aun así, aclaró que el fenómeno "no configura una crisis", aunque advirtió que "la señal de alerta es el exceso de endeudamiento, que puede derivar en mayor morosidad si la actividad no acompaña".
En cambio, Dante Moreno puso el foco en los efectos actuales del proceso económico y en el mercado laboral. "El proceso económico a nivel nacional ha generado un fuerte deterioro en la capacidad de compra de los salarios", afirmó, y agregó que el informe del Banco Central refleja que "mucha gente salió del sistema bancario porque se quedó sin trabajo y encaró actividades independientes o sin registro".
Para Moreno, el panorama fue complejo en 2025 y plantea desafíos concretos para este 2026, un año en el que el Gobierno nacional propone una reforma laboral para modificar el rumbo, y sobre la cual se anticipa un debate legislativo tenso.
Los datos
En concreto, el informe del Banco Central sostiene que la cantidad de personas con al menos un crédito otorgado por proveedores no financieros alcanzó los 11,2 millones en julio de 2025, un 12% más que en enero del mismo año. El saldo total de financiamiento llegó a $11 billones, con un crecimiento real de 19% desde enero y 84% interanual.
El informe también advierte un aumento de la morosidad: la irregularidad total de la cartera de estos proveedores se ubicó en 16,2% en julio, 7,6 puntos porcentuales por encima de enero. En paralelo, los deudores compartidos (personas que deben tanto en bancos como en proveedores no financieros) superaron los 6,2 millones en julio, con una suba del 12% desde enero.
En este marco, los préstamos personales y las tarjetas fueron los más dinámicos: los primeros sumaron $4 billones y crecieron 25% desde enero, mientras que las asistencias por tarjetas alcanzaron $5,7 billones.
El informe muestra que los proveedores no financieros se financian tanto con el sistema financiero como con el mercado de capitales, y que en la primera mitad de 2025 se expandieron las emisiones de fideicomisos financieros, con las fintech concentrando más del 50% del total emitido.
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