La maravilla arquitectónica natural que salvó al heredero al trono incaico

Más allá de su origen natural, el Puente del Inca está rodeado de una leyenda que habla de sacrificio, fe y aguas termales consideradas sagradas.

La maravilla arquitectónica natural que salvó al heredero al trono incaico

Por: Figueroa

 El Puente del Inca es uno de los atractivos naturales más visitados de Mendoza y una de las formaciones más llamativas de la Cordillera de los Andes. Su silueta de arco sobre el río Cuevas no solo impacta por su belleza, sino también por la historia que lo rodea desde tiempos ancestrales.

Declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, este puente natural forma parte del antiguo Qhapac Ñan, el sistema vial del Imperio Inca que unía distintos puntos de Sudamérica. Su valor no es solo paisajístico: también es cultural e histórico.

Desde el punto de vista natural, el Puente del Inca es una formación biomineral. Se originó por la acumulación de sedimentos que, con el paso del tiempo, fueron cementados por sales provenientes de aguas termales que emergen en la zona. Estas aguas alcanzan temperaturas cercanas a los 34 grados, un rasgo que convirtió al lugar en un reconocido centro termal durante el siglo XX.

El Puente del Inca, una formación natural única sobre el río Cuevas.

Ver: El algarrobo que dio origen a Tulumaya: el sitio que resiste al tiempo en Lavalle

Sin embargo, más allá de la explicación científica, el sitio está profundamente ligado a una leyenda incaica que se transmite de generación en generación.

La leyenda que explica su origen

Según la tradición oral, un heredero al trono inca padecía una enfermedad que lo mantenía inmovilizado. Desesperado ante la falta de respuestas, el emperador emprendió una extensa travesía junto a su comitiva en busca de un manantial de aguas termales al que se le atribuían propiedades curativas.

Aguas termales y sedimentos dieron forma a esta maravilla mendocina.

Tras un largo viaje por los caminos del Imperio, la expedición llegó a la zona donde hoy se encuentra Mendoza. El principal obstáculo era el río Cuevas, imposible de cruzar en esas condiciones. Entonces, los guerreros incas se ofrecieron como puente humano para que el emperador pudiera pasar con su hijo en brazos.

Leer: El lago de ensueño donde aseguran que hay espíritus encerrados

La leyenda cuenta que, al llegar al otro lado y girar para agradecer el sacrificio, el emperador vio cómo los cuerpos de sus súbditos se habían transformado en un puente de piedra. Así, según el relato ancestral, nació el Puente del Inca.

Un símbolo de la identidad mendocina

Hoy, el Puente del Inca es mucho más que una curiosidad geológica. Es un símbolo cultural, un punto clave del turismo en alta montaña y una muestra de cómo la naturaleza y la historia se entrelazan en el paisaje andino.

Quienes lo visitan no solo observan una formación natural única, sino también un lugar cargado de memoria, leyenda y significado, que sigue despertando asombro en viajeros de todo el mundo.

Esta nota habla de: