En el piedemonte de Mendoza, un sendero muy transitado conduce a Isidris, una formación rocosa rodeada de relatos místicos, libros de culto y experiencias de otro mundo.
El sendero en el piedemonte mendocino que lleva a una misteriosa formación
En el piedemonte mendocino, a pocos minutos de la Ciudad de Mendoza, hay un sendero que desde hace años despierta curiosidad. El camino recorre sectores de El Challao, Las Heras, y conduce hasta Isidris, una formación rocosa que combina naturaleza, caminata y un relato que alimentó un mito persistente.
El sendero es frecuentado por dos públicos bien definidos: por un lado, quienes disfrutan del trekking y las actividades al aire libre; por el otro, personas que llegan atraídas por las historias que rodean al lugar. En ambos casos, el recorrido forma parte del circuito habitual del Cerro Arco, una de las zonas más transitadas del piedemonte.
El origen del mito de Isidris
El nombre Isidris empezó a circular con fuerza a partir de la publicación, en 1993, del libro Isidris: Ciudad Dorada intraterrena. Su autora es Verónica Lizana, quien firmó la obra bajo el seudónimo Kherver. En ese texto, relató una experiencia personal que describió como un contacto con seres de otra dimensión y la existencia de una ciudad subterránea.
El libro, que hoy es difícil de conseguir, se transformó con los años en una obra de culto dentro del circuito del llamado under místico. El boca en boca, primero, y luego los foros de internet, ampliaron el alcance del relato y reforzaron la asociación entre la piedra y una supuesta experiencia espiritual.
Un sendero cargado de señales
Quienes recorren el camino hacia Isidris suelen encontrarse con símbolos pintados en las rocas y con pequeños montículos de piedras equilibradas que dejan otros visitantes. Para algunos, son simples marcas del paso humano; para otros, forman parte de un ritual personal.
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En reseñas publicadas en Google Maps, se repiten palabras como "energía" y "conexión", aunque también hay visitantes que aclaran que la experiencia depende de la mirada con la que se llegue al lugar. No hay señales oficiales ni indicaciones turísticas formales que definan a Isidris como algo más que una formación natural.
Naturaleza, historia y creencias
Mucho antes de que el mito tomara forma, la zona ya tenía valor estratégico. A comienzos del siglo XIX, la explanada fue utilizada por Antonio Arcos, sargento mayor del ejército de José de San Martín, para relevar el terreno en el marco de los preparativos del cruce de los Andes.
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Hoy, Isidris convive entre ese pasado histórico, el presente del senderismo y un relato que sigue atrayendo a quienes buscan algo más que una caminata. El sendero no promete respuestas, pero sí una experiencia que combina paisaje, silencio y una historia que cada visitante interpreta a su manera.



