A más de 4.300 metros de altura, este hotel marcó una época en el turismo de montaña y hoy es un símbolo detenido en el tiempo.
El hotel abandonado en los Andes que fue el más alto del mundo
Mendoza tiene paisajes únicos y extremos. En ese escenario existe un hotel abandonado en la Cordillera de los Andes que supo tener un récord mundial y que todavía hoy sorprende por su historia.
Se trata del Hotel Plaza de Mulas, una construcción levantada en un entorno hostil y pensada para algo muy específico: servir como base para montañistas que se preparaban para subir el Aconcagua.
El Hotel Plaza de Mulas fue construido a 4.370 metros de altura.
Un hotel a 4.370 metros en plena Cordillera
El hotel fue construido a 4.370 metros sobre el nivel del mar, dentro del Parque Provincial Aconcagua. Desde el inicio, el proyecto buscó ofrecer descanso y servicios a quienes enfrentaban uno de los ascensos más exigentes del continente. Cuando abrió, en la década del 90, logró un reconocimiento singular: fue considerado el hotel más alto del mundo.
El hotel funcionó como base para montañistas antes del ascenso al Aconcagua.
Construirlo fue un desafío enorme. No había caminos tradicionales ni maquinaria pesada disponible. Gran parte de los materiales llegó a lomo de mula o en vehículos adaptados para soportar el terreno y la altura.
Cómo funcionaba el hotel en un ambiente extremo
Durante los años en que estuvo operativo, el hotel fue un punto clave para escaladores de distintos países. En un entorno difícil, ofrecía servicios poco habituales para esa altura: habitaciones privadas, espacios comunes cerrados y servicio gastronómico. Funcionaba como una base de operaciones antes del ascenso final al Aconcagua.
Por qué dejó de funcionar
Sostener un hotel a casi 4.400 metros de altura se volvió cada vez más difícil. La combinación de factores extremos generaba problemas constantes: falta de oxígeno, temperaturas bajo cero, tormentas frecuentes y dificultades para abastecer alimentos y combustible.
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Cada temporada implicaba una logística compleja y costos muy altos. Con el tiempo, el proyecto dejó de ser viable. Entre 2010 y 2013, el Hotel Plaza de Mulas dejó de funcionar como alojamiento turístico.
El presente: una estructura detenida en el tiempo
Hoy, el Campamento Base Plaza de Mulas sigue activo y ofrece refugios modernos y servicios básicos para expediciones.
El edificio hoy muestra deterioro por las condiciones climáticas extremas.
Sin embargo, la antigua estructura del hotel muestra un deterioro visible producto del clima extremo. Aun así, sigue en pie como un símbolo de una etapa marcada por la exploración y la ambición de llevar el turismo a lugares impensados.
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En medio de la inmensidad de la Cordillera, el edificio permanece como un testimonio silencioso de esa historia.



