Aunque gran parte del sistema lacustre se ha secado, las lagunas conservan su valor ecológico y cultural, y se presentan como una invitación al turismo sustentable.
El humedal histórico de Lavalle que trasciende fronteras
En el extremo noreste de Mendoza, donde el paisaje del desierto se mezcla con la memoria del agua, se encuentra uno de los ecosistemas más importantes de Cuyo: las Lagunas de Guanacache. Este sistema de humedales, compartido por nuestra provincia, San Juan y San Luis, es considerado un sitio clave para la biodiversidad y para la historia cultural de la región.
Aunque hoy gran parte del territorio presenta características áridas, durante siglos estas lagunas conformaron un enorme complejo lacustre que dio vida a comunidades humanas, fauna silvestre y paisajes únicos del Monte cuyano.
Un sistema de lagunas en el corazón del desierto cuyano
Las Lagunas de Guanacache se ubican principalmente en el departamento de Lavalle, cerca del límite con San Juan y San Luis. Se trata de un sistema de lagunas y bañados encadenados que históricamente recibían agua de los ríos Mendoza y San Juan, además de aportes ocasionales del sistema de los Desagües del Bermejo, del lado sanjuanino.
De acuerdo con información publicada por el Ministerio de Ambiente de la Nación, este complejo de humedales formaba originalmente una red de aproximadamente 25 lagunas interconectadas, rodeadas de islas y vegetación típica de zonas húmedas. En su momento de mayor desarrollo, el sistema llegó a abarcar cerca de 2.500 kilómetros cuadrados.
Sin embargo, a partir de fines del siglo XIX el uso intensivo del agua de los ríos para riego agrícola y consumo urbano redujo de manera significativa el caudal que llegaba a la zona. Según registros históricos y estudios ambientales citados por organismos provinciales y publicaciones especializadas sobre humedales cuyanos, este proceso provocó la progresiva desecación de muchas de las lagunas.
A pesar de ello, el lugar continúa siendo un ambiente natural de enorme valor ecológico dentro de la región.
Un humedal reconocido a nivel internacional
La importancia ambiental del sitio llevó a que en 1999 las lagunas fueran incorporadas a la lista de humedales protegidos por la Convención Ramsar, un tratado internacional dedicado a la conservación de ecosistemas acuáticos. Según datos de la Secretaría de Ambiente de la Nación, el reconocimiento fue otorgado por la relevancia ecológica del sistema y su papel clave para la biodiversidad regional.
Posteriormente, en 2007 el área protegida se amplió y pasó a denominarse oficialmente Sitio Ramsar Lagunas de Guanacache, Desaguadero y del Bebedero, alcanzando una superficie cercana a las 962.000 hectáreas, de acuerdo con información oficial del gobierno nacional.
Este reconocimiento internacional se debe principalmente a la gran diversidad biológica que alberga el humedal. Según el Sistema de Información de Biodiversidad de la Argentina y reportes ambientales nacionales, en el área se registran más de 50 especies de aves acuáticas que utilizan el sitio para alimentarse, reproducirse o descansar durante sus migraciones.
Flamencos, patos, garzas y otras especies típicas de humedales forman parte del paisaje natural que caracteriza a esta región del desierto cuyano.
La relación histórica con las comunidades huarpes
Las Lagunas de Guanacache también poseen un fuerte valor cultural. En sus orillas habitan desde hace siglos comunidades huarpes y pobladores criollos conocidos como "laguneros", cuya vida tradicional estuvo ligada a la pesca, la recolección y la cría de animales.
Según informes ambientales elaborados por el Ministerio de Ambiente de la Nación y distintos estudios sobre pueblos originarios del norte mendocino, las comunidades huarpes han mantenido históricamente una estrecha relación con este ecosistema.
Actualmente viven en la zona alrededor de 2.000 habitantes distribuidos en distintas comunidades rurales, de acuerdo con estimaciones incluidas en documentos técnicos del sistema hídrico Desaguadero-Guanacache a través del sitio Aquabook. Para estas poblaciones, el sistema de lagunas no solo representa un recurso natural sino también un espacio de identidad cultural y memoria histórica.
Flamencos y aves acuáticas regresan de apoco a sectores restaurados del histórico humedal. (Créditos: Pixabay).
Proyectos para recuperar el humedal
En las últimas décadas distintos proyectos de restauración ambiental intentaron recuperar parte del sistema hídrico de Guanacache. Entre las acciones impulsadas, se destacan las de Fundación Avina, en conjunto con una reconocida empresa de bebidas gaseosas, que incluyen obras hidráulicas y trabajos para frenar la erosión del suelo, lo que permite retener agua en algunas áreas y favorecer el regreso de la biodiversidad.
A través reportes sobre restauración de humedales impulsados por organizaciones ambientales y programas de gestión del agua en la región de Cuyo según destaca el portal especializado iAgua, estas iniciativas han permitido que en algunos sectores vuelva a observarse vegetación acuática y mayor presencia de aves.
Especialistas en gestión hídrica sostienen que la recuperación progresiva del humedal no solo mejora el ecosistema sino que también contribuye a frenar procesos de desertificación que afectan al norte mendocino.
Las obras hidráulicas y trabajos de retención de agua realizados en los últimos años buscan recuperar áreas del humedal. (Créditos: Wetlands International)
Un destino con potencial turístico y ambiental
Si bien no es un destino turístico masivo dentro de Mendoza, el entorno de las Lagunas de Guanacache ofrece un paisaje singular en la provincia. Sus grandes planicies, los montes de algarrobo, las dunas y los humedales temporarios permiten realizar actividades vinculadas al turismo de naturaleza y a la observación de aves.
Además, el contacto con comunidades locales y su cultura ancestral suma un atractivo cultural para quienes buscan experiencias ligadas a la identidad del territorio.
Para especialistas y organismos ambientales, la puesta en valor de este espacio podría convertirse en una oportunidad para impulsar el turismo sostenible y al mismo tiempo fortalecer la conservación de uno de los humedales más importantes de la región de Cuyo.
Cómo llegar allí
Las Lagunas de Guanacache se encuentran alrededor de unos 160 kilómetros al noreste de la ciudad de Mendoza. Para llegar en vehículo particular, uno de los recorridos más utilizados es salir desde Mendoza capital por la Ruta Nacional 40 hacia el norte hasta el departamento de Lavalle.
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Desde allí se puede continuar por la Ruta Provincial 34 hasta conectar con la Ruta Nacional 142, en dirección al paraje de Encon, el puesto limítrofe entre Mendoza y San Juan. En ese punto, se debe tomar la Ruta Nacional 20 -ya en terreno sanjuanino-, que atraviesa la zona donde históricamente se extendía el sistema de humedales de Guanacache.
A lo largo del trayecto se atraviesa el característico paisaje del secano lavallino, con monte nativo, médanos y comunidades rurales. Desde distintos accesos y caminos rurales cercanos a esa traza, como la Ruta Provincial 51, se puede ingresar a sectores del área donde aún se observan bañados, vegetación típica del humedal y fauna silvestre.
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