Protegida por ordenanza municipal, esta laguna del norte provincial se posiciona como un destino emergente para la observación de fauna y el contacto directo con la naturaleza.
El humedal escondido que descansa en pleno secano mendocino
En el corazón del desierto del departamento de Lavalle, al norte de la provincia de Mendoza, la Laguna de Soria emerge como uno de los espacios naturales más singulares del territorio mendocino. Este humedal, rodeado por planicies áridas y médanos, constituye un verdadero oasis ecológico y se ha convertido en un punto de interés creciente por su biodiversidad, su historia ambiental y su reciente protección legal.
Ubicada en el distrito Las Violetas, la laguna forma parte del antiguo sistema de humedales asociados al Arroyo Leyes-Tulumaya, una red hídrica que históricamente dio vida al noreste provincial. De acuerdo con información institucional del Municipio de Lavalle, se trata de uno de los últimos espejos de agua que aún conserva funcionamiento ecológico permanente dentro del secano mendocino.
La Laguna de Soria es uno de los últimos humedales activos del desierto de Lavalle y cumple un rol clave para la biodiversidad del norte mendocino.
Un ecosistema que desafía la aridez
A pesar de encontrarse en una de las zonas más áridas de Mendoza, la Laguna de Soria mantiene agua durante gran parte del año, lo que permite el desarrollo de un ecosistema diverso. Estudios técnicos y relevamientos ambientales citados en documentos del Consejo Deliberante de Lavalle y en informes académicos del CONICET señalan que el humedal alberga una importante variedad de aves, además de anfibios, reptiles, peces y pequeños mamíferos adaptados a estas condiciones extremas.
La vegetación asociada a la laguna cumple un rol clave en la estabilidad del ecosistema, ofreciendo refugio y alimento para la fauna y ayudando a regular el microclima del área. Esta combinación convierte al lugar en un refugio biológico estratégico dentro del paisaje desértico.
Área Natural Protegida Municipal
Un punto de inflexión en la historia reciente del lugar fue la sanción de la ordenanza que declara a la Laguna de Soria como Área Natural Protegida Municipal. Según consta en la Ordenanza N°1121, aprobada en 2020 y publicada oficialmente en el Boletín Oficial de Mendoza, la normativa establece la protección del espejo de agua y de un área de amortiguación a su alrededor.
La medida busca preservar el humedal frente a posibles avances urbanos, loteos o actividades que puedan alterar su equilibrio natural. Esto se vio motivado cuando, en julio de ese año, 15 asambleas mendocinas y organizaciones ambientales advirtieron una incipiente construcción inmobiliaria en el borde del humedal. Según informó en ese momento el sitio Tierra Viva, el desarrollo denominado "Aguas Norte", a cargo de la empresa Cosas Imposibles S.A., había iniciado de manera irregular movimientos de suelo sobre unas 22 hectáreas, sin contar previamente con estudios de impacto ambiental ni con habilitación municipal.
En este sentido, la ordenanza también dispone la elaboración de un plan de manejo y zonificación, orientado a garantizar la conservación del ecosistema y promover un uso responsable del territorio, tal como se detalla en documentación legal disponible en repositorios normativos provinciales.
El espejo de agua se mantiene durante gran parte del año y contrasta con el paisaje árido característico del secano lavallino.
Potencial para el turismo de naturaleza
Aunque todavía no forma parte de los circuitos turísticos tradicionales de Mendoza, la Laguna de Soria presenta un marcado potencial para el ecoturismo y el turismo de naturaleza. Desde el área de Turismo del departamento de Lavalle destacan que el sitio resulta especialmente atractivo para la observación de aves, la fotografía de paisajes y las caminatas interpretativas, siempre bajo criterios de bajo impacto ambiental.
Un patrimonio ambiental a preservar
La Laguna de Soria es también un símbolo de la transformación ambiental que ha vivido el noreste mendocino. Investigaciones difundidas por organismos científicos y ambientales advierten que gran parte de los humedales históricos de la región desaparecieron por cambios en el uso del suelo y modificaciones en los cursos de agua. En ese contexto, este humedal se presenta como uno de los últimos testigos vivos de ese sistema natural.
Desde organizaciones ambientales y ámbitos académicos se subraya que su conservación no solo tiene valor local, sino que forma parte de una mirada más amplia sobre la protección de los humedales en Argentina, reconocidos por su rol en la regulación hídrica y la conservación de la biodiversidad.
La ausencia de infraestructura vial masiva forma parte del carácter natural del lugar y refuerza su perfil como destino de turismo de naturaleza, donde la planificación previa es clave para una experiencia segura y responsable.
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Al tratarse de un Área Natural Protegida, la visita a este sitio requiere un uso responsable del espacio y el respeto por su biodiversidad.
Recomendaciones para la visita
Quienes decidan conocer la Laguna de Soria deben tener en cuenta que se trata de un área protegida, por lo que es fundamental respetar las normas vigentes, no dejar residuos y evitar cualquier tipo de alteración del entorno. Las estaciones más recomendables para visitarla son la primavera y el otoño, cuando las temperaturas son más moderadas y la actividad de la fauna es mayor.
Cómo llegar allí
El acceso más rápido a la Laguna de Soria es por el noreste del Gran Mendoza, con un recorrido aproximado de más de 30 kilómetros y un tiempo de viaje estimado de 50 a 60 minutos, según el estado de los caminos.
El trayecto comienza tomando la Avenida Costanera hacia el norte. Luego, se debe empalmar con la calle Mathus Hoyos (o Ruta Provincial 24 rumbo a Lavalle al noreste. Desde allí, el camino continúa por la RP24 en dirección al distrito Las Violetas, donde luego se toma el Carril Costa de Araujo hasta enganchar por la derecha el camino rural de ripio que conduce hasta el entorno de la laguna.
Vale destacar que este último tramo se realiza por trazas del secano lavallino, sin señalización turística permanente, por lo que se recomienda utilizar GPS, realizar la visita con guía local o consultar previamente en el Municipio de Lavalle sobre el estado de los caminos, especialmente luego de lluvias.
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