La Casa Blanca tomó una medida excepcional para frenar la suba del crudo en medio del conflicto en Medio Oriente. El impacto puede sentirse en todo el mundo.
El conflicto en Medio Oriente mantiene en vilo a los inversores, con el crudo Brent en valores que no se veían hace años y un mercado global que mezcla temor energético, cautela bursátil y expectativa por la Fed.
El mensaje de Trump asegurando que la guerra en Irán terminaría pronto, calmó las preocupaciones.
La interrupción del suministro iraní vuelve a tensionar al mercado energético. Aunque su producción es compensable, el riesgo geopolítico empuja los precios.
La combinación de un conflicto activo en una región clave para la energía global y posibles interrupciones logísticas coloca al mercado petrolero en un escenario de alta volatilidad.
El ataque podría interrumpir la producción de petróleo y gas y causar daños a la infraestructura energética en el Medio Oriente.
Los últimos datos oficiales muestran una minería partida en dos: el petróleo empuja el índice general, mientras la producción de minerales metalíferos cae más de 20% en la comparación interanual.
El presidente estadounidense confirmó que los ingresos obtenidos por la venta de crudo venezolano estarán bajo control de Washington y deberán destinarse exclusivamente a la compra de bienes fabricados en Estados Unidos.
El presidente estadounidense aseguró que el crudo será vendido a precio de mercado y que los fondos quedarán bajo control de su administración, en medio de negociaciones energéticas y del bloqueo a PDVSA.
La detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos disparó una reacción inmediata en los mercados: euforia en Wall Street para el sector energético norteamericano y fuerte castigo a las grandes petroleras chinas.
La intervención de Estados Unidos en el sector petrolero venezolano abre un nuevo escenario de precios y competencia. El impacto puede sentirse en el mercado global y en Vaca Muerta.
Estados Unidos ordenó bloquear todos los buques petroleros desde y hacia Venezuela.