Twitter cumple 20 años de historia como plataforma de comunicación y disputa pública. El recorrido comenzó el 21 de marzo de 2006, cuando Jack Dorsey escribió el primer mensaje, junto a un equipo que integraron Noah Glass, Biz Stone y Evan Williams. El nombre "Twitter" remitió al modelo de los SMS de 160 caracteres, que en ese momento marcó el estándar de uso del celular. Dorsey explicó que el grupo buscó reproducir la sensación de una vibración en el bolsillo que se replicara en todo el mundo.
El proyecto surgió después del fracaso de Odeo, un sistema para publicar audio y video en la web mediante llamadas telefónicas. Tras ese cierre, Glass incorporó al grupo a Williams -que venía de Google-, al diseñador Dorsey y al ingeniero Blaine Cook. De ese proceso nació el servicio de microblogging que luego se conoció como Twitter.
El crecimiento se aceleró cuando el blog especializado TechCrunch detectó la plataforma. El medio registró su uso después de que un usuario en San Francisco relató un terremoto a través de mensajes breves. En un año, el flujo de publicaciones se triplicó: pasó de 20.000 a más de 60.000 mensajes diarios.
Expansión y consolidación
Desde 2007, el servicio empezó a ganar presencia pública, sobre todo en Estados Unidos. La dinámica se apoyó en el envío de SMS de hasta 140 caracteres y en una consigna base: contar la vida en tiempo real a partir de la pregunta "¿qué estás haciendo ahora?". Ese año circularon 400.000 tuits por trimestre. En 2008 la cifra llegó a 100 millones en el mismo período.
El 15 de enero de 2009 marcó un punto de inflexión. Ese día, el vuelo 1549 de US Airways acuatizó de emergencia en el río Hudson, en Nueva York. Todo el pasaje fue rescatado con vida. El usuario Janis Krums publicó una foto del avión en el agua usando un teléfono con cámara y conexión 3G, tecnología que en ese momento recién se expandía. Desde entonces, la plataforma quedó asociada a la idea de flujo continuo de información en tiempo real.
Hashtags y cambios en el formato
La limitación de 140 caracteres definió el uso durante años. Recién en 2017 el límite se amplió al doble, en medio de discusiones internas y externas sobre el impacto de ese cambio. Otra innovación central fue el uso del hashtag, el símbolo numeral # para agrupar conversaciones. El usuario Chris Messina propuso el recurso, y el 23 de agosto de 2007 se lanzó de forma oficial. En 2014, el Oxford English Dictionary incorporó el término "hashtag".
Entre los ejemplos más citados figuró #JeSuisCharlie, que se difundió tras el ataque contra la redacción del semanario francés Charlie Hebdo.
Cobertura de crisis y agenda global
La inmediatez transformó a Twitter en un espacio donde múltiples actores narraron acontecimientos políticos, sociales y humanitarios. Usuarios registraron las protestas en Irán en 2009 y la llamada Primavera Árabe. También documentaron el terremoto y la tragedia en Haití, la operación en la que fuerzas estadounidenses abatieron a Osama bin Laden en 2011 y las denuncias que impulsaron el movimiento #MeToo.
Con ese uso, la red se convirtió en herramienta para periodistas, dirigentes políticos, organismos, figuras del espectáculo y líderes religiosos, incluido el Papa. El formato permitió la publicación directa de comunicados y declaraciones, sin intermediación de medios tradicionales.
Impacto en los medios y el sistema político
La plataforma modificó la circulación de noticias. Políticos, deportistas y celebridades recurrieron a Twitter como canal para hablar sin filtros con sus audiencias. Durante años, el servicio apareció como competidor del ecosistema que encabezó Mark Zuckerberg, hoy Meta.
Sin embargo, la empresa no consiguió traducir su nivel de uso en ingresos sostenidos. El 27 de octubre de 2022, Elon Musk concretó la compra por 44.000 millones de dólares. En su llegada a la sede corporativa, ingresó con una bacha en la mano y publicó la frase "Let that sink in", un juego de palabras entre "háganse a la idea" y el término sink como elemento del baño.
De Twitter a X
Con el cierre de la operación, Twitter pasó a ser una compañía privada, salió de la bolsa, redujo personal, desarmó el consejo de seguridad de la plataforma, puso en venta la verificación de cuentas y, en 2023, adoptó el nombre X. Musk sostuvo que el objetivo es transformarla en una "app para todo", con un modelo similar al de WeChat, que concentre mensajería, llamadas, video, pagos y comercio.
Elon Musk compró Twitter y le cambió el nombre a X.
El giro incluyó decisiones políticas y tecnológicas. Entre las más discutidas se ubicó la restitución de la cuenta de Donald Trump, que había quedado suspendida luego del asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Después, Trump ganó nuevamente la presidencia y Musk asumió por un período breve al frente de un departamento de eficiencia gubernamental.
Un trabajo académico publicado en la revista Nature analizó el efecto del algoritmo de X sobre las opiniones políticas. El estudio, con 5000 usuarios en Estados Unidos, observó que el sistema tendió a empujar a los usuarios hacia posiciones más a la derecha, en especial entre quienes ya se identificaban como republicanos.
Inteligencia artificial y nuevas controversias
En paralelo, Musk impulsó el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial dentro de la plataforma. En 2023 integró el chatbot Grok. En semanas recientes, el sistema quedó bajo investigación en distintos países, incluida la Unión Europea, por funciones que generaban deepfakes sexuales de mujeres y menores.
En su perfil de X, Musk mantiene una definición sobre el rol de esa tecnología: "Solo Grok dice la verdad. Solo una inteligencia artificial veraz es segura. Solo la verdad comprende el universo". Con esa premisa, el empresario proyectó el futuro de la red que se inició con un tuit de 140 caracteres y que, dos décadas después, sigue en el centro del debate global sobre comunicación, poder y tecnología.
Es el Major de Counter-Strike 2027, el torneo más importante del circuito mundial. Es la primera vez que Argentina recibe un evento de esta magnitud en la historia de los esports.