Uno de cada tres argentinos está tatuado: a la mayoría le afecta en el trabajo

Un informe del Centro de Investigaciones Sociales de la UADE revela que uno de cada tres argentinos encuestados tiene al menos un tatuaje y que, pese a su amplia aceptación social, el ámbito laboral sigue siendo el principal espacio donde persisten prejuicios, según el 75% de los consultados.

Uno de cada tres argentinos está tatuado: a la mayoría le afecta en el trabajo

Por:Florencia Silva
Secretaria de redacción

 Uno de cada tres argentinos encuestados tiene al menos un tatuaje. Así lo indica el informe Radiografía del tatuaje en Argentina, elaborado por el Centro de Investigaciones Sociales (CIS) de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), que releva percepciones, prácticas y tensiones en torno al tatuaje en la sociedad argentina. 

 El estudio señala que el tatuaje es una práctica extendida, especialmente entre jóvenes y jóvenes adultos. Entre quienes están tatuados, el fenómeno no es aislado: el 32% tiene más de seis tatuajes, mientras que solo el 17% posee uno solo, lo que muestra que, para una parte significativa de la población, tatuarse es una práctica sostenida en el tiempo.

Los tatuajes futboleros, los más comúnes.

Las zonas más tatuadas del cuerpo son brazos y piernas, que concentran cerca de la mitad de las menciones. En cuanto a la edad de inicio, el 56% comenzó a tatuarse antes de los 25 años, con un 24% que lo hizo antes de cumplir los 18. El informe también indica que las mujeres se tatúan antes que los varones y que, en promedio, tienen una mayor cantidad de tatuajes.

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Respecto a las motivaciones, el relevamiento muestra que el principal motivo para tatuarse es simbólico o personal, muy por encima de razones puramente estéticas. Entre quienes respondieron sobre sus inspiraciones, la estética aparece como una motivación minoritaria frente a significados ligados a experiencias personales, recuerdos o identidad.

El 75% de los consultados admiten sufrir prejuicios laborales.

En el plano social, la percepción general es mayormente neutral o positiva. El 64% de los encuestados afirma que ver tatuajes visibles en otras personas no le genera una impresión negativa, mientras que solo el 9% declara una percepción desfavorable. No obstante, esta aceptación no se traslada de manera uniforme a todos los ámbitos.

Según el informe, el 75% de los encuestados identifica al ámbito laboral como el principal espacio donde persisten los prejuicios hacia las personas tatuadas. Al consultar específicamente sobre el impacto en la imagen profesional, el 42% considera que depende del tipo de tatuaje, el 29% sostiene que no afecta, y apenas el 3% asocia tener muchos tatuajes con falta de profesionalismo.

El arrepentimiento aparece como un fenómeno minoritario. El 85% de las personas tatuadas afirma no arrepentirse, y entre quienes sí lo hacen, el principal motivo es que el tatuaje ya no los representa en su etapa actual de vida.