Viajar sin seguro: cuánto puede costar enfermarte o accidentarte fuera del país

El caso de una mendocina accidentada -y endeudada- en Australia expuso una realidad poco visible: atenderse en el exterior puede implicar gastos millonarios. Viajeros y trabajadores mendocinos muestran cómo funcionan los sistemas de salud y por qué el seguro médico es clave.

Viajar sin seguro: cuánto puede costar enfermarte o accidentarte fuera del país

Por:Juan Manuel Lucero
Periodista

La historia de una mendocina que sufrió un accidente en Australia y necesita ayuda económica para afrontar su tratamiento volvió a poner el foco en un tema muchas veces subestimado: lo caro que puede salir enfermarse fuera del país.

Viajar sin cobertura médica internacional puede transformarse rápidamente en un problema financiero serio. Dependiendo del destino, una simple consulta o una internación pueden costar desde cientos hasta miles de dólares.

Ir al hospital en el extranjero pueder ser caro... o carísimo.

Sistemas de salud, qué cubren y qué no

En general, la atención médica gratuita para turistas es limitada en el mundo y suele restringirse a emergencias. En América del Sur, países como Brasil o Paraguay ofrecen atención pública de urgencia sin costo, pero no cubren tratamientos prolongados. En Cuba, en tanto, es "gratuito", pero es obligatorio ingresar con un seguro médico.

Europa tiene una de las regulaciones más claras: para entrar al espacio Schengen se exige un seguro con cobertura mínima de 30.000 euros. Allí, la salud pública no es gratuita para turistas.

En Australia, directamente, contar con seguro es una condición para ingresar al país en la mayoría de los casos.

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Qué dicen los mendocinos: vivir, trabajar e ir al doctor fuera del país

Juan Manuel, mendocino radicado en Sevilla, explicó que el acceso a la salud depende de estar registrado y en regla: "Una vez que te empadronás y tenés número de seguridad social, te asignan un médico de cabecera. Podés atenderte sin pagar directamente, pero en realidad lo financiás con los descuentos del sueldo. Funciona bien, aunque tiene su burocracia".

También remarcó que, incluso con cobertura pública, muchos optan por seguros privados para evitar demoras: "Estoy pensando en contratar uno privado por la burocracia, aunque en teoría no lo necesitás".

Juan Manuel, durante su estadía en Andorra.

En Andorra, el esquema es similar pero más centralizado. Martín, que trabajaba en un centro de esquí, relató cómo un accidente cambió su situación: "Primero me lesioné y como no estaba dado de alta en el seguro tuve que seguir trabajando igual. Después me volví a caer y ahí sí entré por el seguro: me cubrieron el 100% de la operación, los medicamentos y toda la rehabilitación".

Además, destacó un aspecto clave durante la recuperación. "Me pagaban el 66% del sueldo mientras no podía trabajar. Con eso vivía, pagaba alquiler y comida. No puse un peso", explicó.

Martín, cuando trabajaba en Andorra.

Federico, un enólogo mendocino que fue a trabajar a una bodega estadounidense contó cómo funcionaba el sistema con otra lógica, más atada al mercado laboral.

"El seguro depende del contrato. La empresa te da uno, pero a veces tenés que contratar otro por tu cuenta. Si no, cualquier consulta o estudio se vuelve carísimo", señaló.

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El caso de Australia aparece como uno de los más estrictos. Julieta, que viajó con una visa de work and travel, explicó las dificultades para acceder al sistema público. 

"Intenté entrar al Medicare, que sería como la salud pública, pero necesitaba más tiempo de residencia. Entonces tenés que ir sí o sí a seguros privados", detalló.

En tanto que fue tajante sobre su alcance y explicó que "son accesibles, pero no cubren todo. En cosas como odontología o cirugías tenés que pagar coseguros altos. El sistema de salud es caro".

Carolina, también en Australia, detalló cómo funciona la exigencia estatal. "El gobierno te obliga a tener un seguro médico desde que entrás. Tenés que demostrar que lo pagaste por toda tu estadía. Si venís a estudiar tres años, tenés que pagar los tres años de seguro por adelantado", remarcó.

Carolina, mendocina residente en Australia.

"Pagás todos los meses y con eso podés ir a centros que acepten tu seguro. Sin eso, atenderte es muy caro", señaló la mendocina. En tanto que aclaró que "pago 198 dólares australianos de seguro médico privado por mes, como los cobros son semanales, cada semana guardo 50 dólares australianos para ese gasto".

En ese contexto, cabe aclarar que Australia es uno de los destinos más exigentes. Sin cobertura, una consulta médica puede costar entre 50 y 150 dólares australianos, y una internación superar los 1.000 dólares por día.

En Estados Unidos, el escenario es aún más extremo. Una consulta general ronda entre 100 y 300 dólares, una urgencia puede costar más de 3.000 y un solo día de internación supera los 7.000 dólares.

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Aunque es más accesible que EE.UU., Europa tampoco es barata. Una consulta médica ronda entre 100 y 200 euros, la internación está alrededor de 1.000 euros por noche y algunos procedimientos complejos, como una fractura, puede superar los 8.000 euros.

¿Cuánto cuesta prevenir?

Frente a estos valores, contratar un seguro médico internacional aparece como una inversión más que como un gasto.

Por ejemplo, para una cobertura por una semana en Europa, los planes arrancan en alrededor de $80.000 y pueden superar los $400.000, dependiendo de la cobertura. Algunos ofrecen asistencia médica de hasta 1 millón o incluso 3 millones de dólares.

Quienes viajan seguido aconsejan que el seguro debe ser algo fundamental en la planificación.

Los testimonios coinciden en un punto: el acceso a la salud en el exterior depende casi exclusivamente de la situación legal, laboral o del seguro contratado.

La experiencia de la mendocina en Australia refleja el peor escenario posible: enfrentar un accidente lejos de casa sin cobertura suficiente. A ella le brindaron la cobertura y pudo mejorarse de sus inconvenientes de salud, pero ahora debe pagar una factura con un monto elevadísimo.

Para quienes ya pasaron por esa experiencia, enfermarse en el exterior no solo implica un problema de salud, sino que puede convertirse en un golpe económico difícil de revertir.

Por eso, como dice el viejo refrán "mejor es prevenir que curar"... y además, es más barato.

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