Durante años fue criada como hija de Armando Fernández, ex policía que años después fue condenado por delitos de lesa humanidad.
Quién es la mendocina que protagoniza el video del Gobierno
Miriam Fernández, reconocida en 2017 como nieta restituid número 127, es una de las voces centrales del video difundido por el Gobierno con motivo del Día de la Memoria.
Su historia personal -nacida en cautiverio en la ESMA, apropiada y criada por una familia que luego fue juzgada- aporta matices complejos al debate público sobre memoria e identidad.
Miriam es hija biológica de María del Carmen "Pichona" Moyano y Carlos Poblete, militantes de la organización Montoneros que fueron secuestrados en 1977.
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Nacida en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los principales centros clandestinos durante la última dictadura, fue separada de su familia biológica y entregada a otra pareja a los pocos días de vida.
Durante años fue criada como hija de Armando Fernández -ex policía que años después fue condenado por delitos de lesa humanidad- e Iris Yolanda Luffi. La verdad sobre su origen recién afloró décadas más tarde luego de pruebas genéticas que permitieron la restitución de su identidad en 2017.
Miriam Fernández junto a sus hermanos.
En el spot oficial presentado en el 50° aniversario del golpe, Fernández reclama "la historia completa" y sostiene que, para sanar socialmente, es necesario contar "la historia verdadera". Esa declaración sintetiza la tensión de su relato: por un lado la confirmación judicial y científica de su apropiación; por otro, un vínculo afectivo con las personas que la criaron que ella misma defiende públicamente.
Procesos judiciales y posición personal
En 2021, la Justicia condenó a personas involucradas en su apropiación y ocultamiento de identidad, entre ellos Fernández Miranda, Abelardo Santiago Garay y Luffi, por los delitos relacionados con la usurpación de la identidad y apropiación de menores provenientes de centros clandestinos. En ese marco se acreditó que la niña había sido inscripta como hija de la familia que la crió.
A pesar de la condena y del reconocimiento legal de su identidad biológica, Miriam ha expresado en entrevistas una postura compleja y matizada: reconoce su origen, pero mantiene un fuerte vínculo emocional y de lealtad hacia quienes la criaron. En 2021 declaró en este sentido que "nací así, fui criada así y moriré siendo así" y afirmó su agradecimiento hacia la familia que la cuidó.
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