La figura de la denuncia de compra y posesión aparece como salida cuando el vendedor no firma. Qué implica, cuánto cuesta y por qué puede derivar en un proceso judicial.
Qué pasa si comprás un auto y no podés transferirlo: ojo que puede ser juicio
En el universo de la compra de vehículos usados, hay situaciones que no siempre se resuelven en el momento de la operación. Una de ellas ocurre cuando el comprador paga, recibe el auto, pero no logra concretar la transferencia. Según explicó el mandatario del automotor Eduardo Mascheroni en Radio Post FM 92.1, este escenario tiene una vía formal: la denuncia de compra y posesión, un procedimiento administrativo que busca respaldar al nuevo tenedor del vehículo.
Durante la entrevista en el programa "Victoria de 8 a 11", Mascheroni detalló que este mecanismo funciona como el reverso de la conocida denuncia de venta. Mientras en ese caso el vendedor intenta desligarse de responsabilidades, aquí es el comprador quien intenta acreditar su derecho cuando el titular no colabora. Las causas más frecuentes suelen ser el fallecimiento del dueño o la imposibilidad de firmar la documentación necesaria.
Cómo iniciar el trámite y qué requisitos tiene
El primer paso es acudir al registro donde está radicado el vehículo, incluso si está en otra provincia. Allí se debe presentar una declaración jurada explicando cómo se adquirió el auto. Contar con un boleto de compra-venta o un formulario 08 firmado resulta clave para respaldar la operación.
El trámite tiene un costo bajo -alrededor de 700 pesos-, pero exige reunir documentación y completar una precarga online en la web de la Dirección Nacional del Registro de la Propiedad Automotor. Según Mascheroni, este punto suele complicar a los particulares, ya que requiere ciertos conocimientos legales para justificar correctamente la adquisición.
Además, se deben cumplir otras condiciones: verificar el vehículo, regularizar deudas de patente y formalizar una declaración ante escribano público. Una vez completado este proceso, el comprador obtiene una cédula que le permite circular, aunque con una limitación: solo el poseedor puede conducir el rodado.
Un paso previo antes del juicio
Más allá de su carácter administrativo, este trámite no resuelve por sí solo la titularidad. En la mayoría de los casos, es el paso previo a un juicio de transferencia de dominio, que puede extenderse durante dos años. Si el vehículo fue poseído por más de una década, existe la posibilidad de iniciar una acción por prescripción adquisitiva.
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Cuando el titular registral falleció, el escenario se complejiza aún más. El comprador deberá iniciar la sucesión como acreedor, con el objetivo de que se cumpla la obligación de transferir el bien. "Es un proceso que suele tener resultado favorable, pero requiere tiempo", señaló el especialista durante la charla.
Riesgos y advertencias antes de comprar
El eje central de la entrevista giró sobre la prevención. Antes de cerrar una operación, es fundamental solicitar un informe de dominio para detectar embargos, inhibiciones o deudas. También es recomendable verificar la situación del titular en organismos oficiales, como el registro civil o ARCA.
Mascheroni advirtió que, si bien algunos problemas pueden resolverse -como asumir una deuda o levantar un embargo-, otros pueden volver inviable la compra. "Si la deuda supera el valor del vehículo, no conviene avanzar", explicó.
Seguros y conflictos con prendas
Otro punto sensible es el vínculo con las compañías de seguro. En caso de robo o destrucción total, las aseguradoras suelen exigir que quien reclama la indemnización sea el titular registral. Esto deja en una posición débil a quien solo tiene la posesión.
La situación se agrava cuando el vehículo está prendado. En esos casos, el acreedor tiene prioridad para cobrar. Si el valor de la deuda se equipara al del auto, el titular de la prenda puede quedarse con la totalidad de la indemnización. Cuando hay disputas judiciales, el dinero suele quedar inmovilizado hasta que se resuelva el conflicto.
La clave: evitar el problema desde el inicio
El especialista insistió en que estos escenarios se pueden prevenir con controles previos. Revisar papeles, confirmar la identidad del titular y concretar la transferencia en el momento de la operación son pasos esenciales para evitar complicaciones posteriores.
De lo contrario, quien compra sin estas precauciones tiene altas probabilidades de enfrentar un proceso judicial largo. "Es una garantía casi segura de que habrá que ir a juicio, aunque el resultado sea favorable", concluyó Mascheroni en la entrevista.
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