Pobreza en Argentina: por qué los números no alcanzan para explicar lo que pasa en la calle

Aunque las estadísticas oficiales muestran una baja, especialistas advierten que el deterioro del poder de compra y el cambio en los gastos familiares dibujan un escenario mucho más complejo.

Pobreza en Argentina: por qué los números no alcanzan para explicar lo que pasa en la calle

Por: Federico Lemos

 La difusión de los últimos datos de pobreza volvió a instalar una discusión que va más allá de los porcentajes. Mientras el indicador oficial marcó una baja, crece la percepción social de que cada vez cuesta más sostener el día a día. En diálogo con Radio Post, el sociólogo Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, puso en duda la capacidad de esas cifras para reflejar la realidad.

Según explicó, el método de medición actual se basa en comparar ingresos con una canasta teórica, pero deja afuera aspectos clave como el acceso real a bienes y servicios. "No mide consumos ni condiciones de vida, solo cruza ingresos con un valor estimado", señaló durante la entrevista. Esa limitación, afirmó, vuelve poco confiables las comparaciones históricas.

Uno de los principales problemas, indicó, es que la canasta utilizada por el INDEC mantiene una estructura de gasto desactualizada. Hoy, gran parte de los ingresos familiares se destina a servicios como luz, gas, transporte o combustible, en detrimento de alimentos, educación o salud. Ese cambio, que se profundizó con la modificación de precios relativos, no está reflejado en el cálculo oficial.

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En ese contexto, el dato del 28,2% de pobreza informado para el último semestre pierde representatividad. Salvia sostuvo que, si se ajustaran los parámetros a la realidad actual, el porcentaje sería mayor. De hecho, estimó que el nivel podría ubicarse cerca del 35%, especialmente si se observa la evolución más reciente.

A eso se suma un mercado laboral que no termina de reaccionar. El empleo privado formal se mantiene estancado, mientras que los salarios apenas recuperaron terreno respecto del peor momento de 2024. En el sector público, incluso, los ingresos siguen por debajo de años anteriores, y en el ámbito informal las mejoras son parciales y difíciles de medir con precisión.

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El impacto de esta combinación se percibe en la vida cotidiana. Aunque la desaceleración de la inflación trajo cierto alivio, no alcanza para recomponer el poder adquisitivo. Cada vez más familias logran cubrir alimentos, pero quedan fuera de otros consumos esenciales como alquiler, salud o educación. Ese desplazamiento explica, en parte, el aumento de situaciones extremas, como personas viviendo en la calle.

Para el especialista, el problema también está atravesado por el uso político de las estadísticas. "Ni es cierto que la pobreza cayó tanto, ni que los datos sean falsos", resumió. En su visión, los indicadores existen pero tienen limitaciones metodológicas que deben ser reconocidas para diseñar políticas más efectivas.

Otro punto clave es el ingreso necesario para no ser considerado pobre. Según los valores oficiales, una familia tipo debería percibir alrededor de 1,5 millones de pesos. Sin embargo, Salvia aseguró que esa cifra quedó desactualizada y que hoy se necesitarían al menos 2 millones para sostener niveles de consumo similares a los de años anteriores.

La Argentina arrastra, además, un problema estructural. Desde los años 70, la pobreza mostró una tendencia creciente que nunca logró revertirse de manera sostenida. En la actualidad, el piso se ubica en torno al 30%, consolidando un fenómeno crónico que afecta especialmente a zonas urbanas y sectores vulnerables.

Frente a este panorama, el especialista planteó que la salida no pasa solo por bajar la inflación. Señaló la necesidad de impulsar la inversión, fortalecer el mercado interno y generar empleo de calidad. También remarcó la importancia de mejorar las condiciones para las pymes y fomentar el desarrollo productivo.

"Hay una expectativa social de cambio, pero la demanda no es solo consumir más, sino acceder a trabajo y oportunidades", advirtió. En ese sentido, consideró que el desafío del Gobierno será responder a esas expectativas en un contexto económico todavía frágil.

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