En una entrevista con Radio Post FM 92.1, el especialista describió cómo las notificaciones activan el sistema de recompensa del cerebro, fragmentan la atención y afectan el sueño.
Adicción al celular: cómo el sistema de recompensa del cerebro afecta el sueño
El uso cotidiano del teléfono celular ya forma parte de la vida de millones de personas, pero cuando esa relación empieza a desplazar otras actividades puede convertirse en un problema. Así lo explicó el neurólogo Alejandro Andersson, director del Instituto de Neurología de Buenos Aires, durante una entrevista en el programa A pesar de las llamas de Radio Post FM 92.1.
El especialista aclaró que no existe una única medida para definir qué es un uso excesivo del teléfono. Según señaló, la cantidad de tiempo frente a la pantalla depende de múltiples factores: la edad, la profesión y el contexto de cada persona. "No es lo mismo un niño de primaria que un estudiante universitario o un periodista que trabaja con información digital", explicó.
Sin embargo, Andersson advirtió que el problema aparece cuando el uso del dispositivo invade otras áreas de la vida. En ese punto, deja de ser una simple herramienta tecnológica y se transforma en una adicción comportamental. "La señal de alerta es cuando el celular empieza a desplazar actividades sociales, deportivas o laborales", indicó.
Ver: El changuito se encareció más en Mendoza que en gran parte del país
Desde el punto de vista neurológico, el fenómeno tiene una explicación concreta. El cerebro posee un sistema dopaminérgico de recompensa, vinculado a la sensación de satisfacción cuando se logra un objetivo. Las notificaciones, los mensajes o los "likes" activan ese mismo circuito. Según el médico, se trata del mismo sistema que interviene en otras conductas adictivas.
Esa estimulación permanente genera otras consecuencias. Andersson explicó que el uso constante del teléfono fragmenta la atención, ya que el cerebro no está diseñado para alternar tareas de manera continua. Cambiar de mensajes a redes sociales, correos o videos reduce la memoria de trabajo y dificulta la concentración prolongada.
Otro de los efectos señalados por el neurólogo es el impacto en el descanso. El uso del celular por la noche altera el sueño por dos motivos: la luz azul de la pantalla afecta la producción de melatonina y, al mismo tiempo, el contenido que se consume mantiene al cerebro en estado de excitación.
A esto se suman fenómenos cada vez más frecuentes entre los usuarios digitales. Uno de ellos es el FOMO (fear of missing out), es decir, el miedo a perderse algo si no se revisa el teléfono constantemente. Otro término que comienza a popularizarse es la nomofobia, que describe la ansiedad que sienten algunas personas cuando no tienen el celular cerca o se quedan sin conexión.
De acuerdo con estimaciones globales, el promedio de uso del teléfono en el mundo ronda entre cuatro y seis horas diarias. Andersson señaló que, proyectado a lo largo de la vida, ese tiempo equivale a pasar entre diez y quince años mirando una pantalla.
El especialista remarcó que el teléfono tiene ventajas evidentes, pero que el desafío consiste en encontrar un equilibrio. Entre las recomendaciones más simples, sugirió evitar el uso del celular al menos una hora antes de dormir, desactivar notificaciones innecesarias y reservar tiempo para actividades presenciales.
También destacó la importancia de recuperar espacios sin pantallas. Practicar deporte, compartir encuentros cara a cara o dedicar tiempo a actividades analógicas ayuda a contrarrestar la hiperconectividad.
En el caso de los niños y adolescentes, Andersson planteó que el desafío es aún mayor. Consideró que no es razonable excluirlos completamente de la tecnología, porque forman parte de una generación nativa digital, pero sí cree necesario establecer límites claros, especialmente en el ámbito escolar.
Para el neurólogo, el objetivo no es combatir la tecnología sino aprender a convivir con ella sin que domine la vida cotidiana. "El celular tiene una cara muy positiva, pero también otra negativa. La clave está en encontrar el equilibrio", concluyó.
Escuchá la entrevista completa



