Durante años se criticó al Potenciar Trabajo, argumentando falta de transparencia. Capital Humano presentó hace dos años su plan para gestionar desempleados, que recién iniciará la semana que viene. Los datos que interpelan: ¿quién es el bueno y quién es el malo?
Desempleo new age: tiemblan las arañas, ¡llegaron los pintores!
En este conventillo los grandes temas de la política y la economía se mezclan con vecinos excéntricos, perros mágicos que administran el lugar y una saga de sucesos con límites difusos entre la ficción y la realidad.
Llegaron temprano, cuando el conventillo todavía estaba oscuro y el patio olía a la pólvora de Año Nuevo. El portón de chapa se abrió y entraron con baldes blancos, rodillos envueltos en plástico y una escalera que golpeó contra el piso. Las paredes, llenas de capas antiguas de pintura, esperaban. En los techos bajos, entre las vigas, las arañas quedaron quietas y asustadas. Conocían ese ruido.
Las arañas de los rincones del conventillo no estaban desordenadas, como decían. Tenían turnos, recorridos, zonas marcadas. Había algunas que mandaban, viejas, con telas más gruesas, que enseñaban a las otras dónde anudar, cuándo moverse, qué dejar pasar. Las obreras aprendían mirando. Es cierto que no todas trabajaban igual: siempre había algunas que se quedaban quietas demasiado tiempo, colgadas en rincones inútiles. Aun así, el patio funcionaba. Entraba comida, desaparecían los insectos que mordían, se guardaban restos para los días fríos. Los pintores hablaban de una lavada de cara, de modernizar, para acabar con la plaga de insectos ociosos.
El asunto de fondo, era el siguiente: hay muchísimas arañas sin trabajo y el conventillo tiene que ayudarla a aprender oficios para que puedan ganarse la vida. Antes existía un plan grande llamado Potenciar Trabajo. Ese plan llegó a ayudar a 1,3 millones arañas que no tenían empleo fijo o trabajaban en negro.
Ahora, el conventillo armó otra idea. Empezó con un curso muy chiquito: solo 20 van a aprender pintura, en un curso que dura 6 clases durante enero. Arranca el 6 de enero y lo enseña la empresa Sinteplast. El curso se da en un antiguo edificio que supo ser de minoridad. Más adelante dicen que también van a enseñar McDonald's y Quilmes.
Se llevó adelante una firma de convenio entre la ministra Sandra Pettovello y la empresa Sinteplast S.A., que formará parte de los cursos y capacitaciones del Centro de Formación Capital Humano.@JMilei pic.twitter.com/1yxlWnZCpx
— Ministerio de Capital Humano (@MinCapHum_Ar) December 11, 2025
Para que las empresas acepten enseñar, se les ofrece un premio: un crédito fiscal de $400 millones. Eso significa que si una empresa gasta plata enseñando, después paga menos impuestos. O sea, el Estado no pone toda la plata directamente en la gente, sino que ayuda a las empresas para que capaciten. A las que hacen el curso les prometen un voucher de dinero, pero no dicen cuánto van a cobrar.
Ver: El Potenciar Trabajo, partido en dos
Cuando sacaron el Potenciar Trabajo, lo dividieron en dos planes nuevos. Uno se llama Volver al Trabajo y tiene 704.000 inscriptos. El otro se llama Acompañamiento Social y tiene 202.000.
Sumados, hoy hay 906.000 beneficiarios. Eso es casi 400.000 menos que antes, cuando el Potenciar llegaba a 1,3 millones. Además, no todos pueden hacer los cursos, porque hay muy pocos cupos, como se ve con el ejemplo de las 20 vacantes del primer taller.
Si miramos lo que pasaba antes, los números eran mucho más grandes. En 2023, el Estado capacitó a 197.000 personas con cursos de trabajo y a otras 210.000 personas con el plan Argentina Programa, que enseñaba computación. Hoy, en cambio, el plan nuevo promete capacitar a muchas personas en el futuro, pero todavía no lo hizo, y ni siquiera está claro cuánto dinero habrá para 2026.
Ver: Baja del desempleo: la mayoría de los nuevos trabajos son en negro
Cuando los pintores se fueron, el patio quedó claro y prolijo. Era verano y el sol pegaba fuerte sobre las paredes recién pintadas. Nadie parecía preocupado: todavía había comida, todavía el calor hacía creer que nada faltaría. Habría que ver más adelante, cuando baje la temperatura y alguien se pregunte quién se encargará de pensar en el invierno.



