La kinesióloga y psicomotricista Agustina Pérez explicó en Radio Post FM 92.1 que no todo agotamiento es físico. Habló de fatiga sensorial, carga alostática y del impacto del estrés crónico en el sistema nervioso.
Cuerpo agotado, mente en alerta: qué es el cansancio que no se va ni durmiendo
En una nueva columna de salud en el programa Victoria de 8 a 11 por Radio Post FM 92.1, la licenciada Agustina Pérez puso el foco en una sensación cada vez más frecuente: dormir varias horas y, aun así, levantarse sin energía.
La especialista, que ya había acompañado al ciclo el año pasado, retomó una idea central: el cuerpo no funciona por partes aisladas. "Está todo conectado", señaló, y advirtió que el agotamiento actual no siempre responde a un esfuerzo muscular.
No es solo cansancio físico
Pérez diferenció el cansancio físico -como el que aparece después de una caminata exigente o una actividad deportiva intensa- de otros tipos de fatiga más profundos. Ese agotamiento muscular suele mejorar con descanso. Sin embargo, hay personas que duermen siete u ocho horas y continúan sintiéndose exhaustas.
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En ese punto introdujo dos conceptos clave:
-Cansancio sensorial: asociado a la sobreexposición a pantallas, ruidos y estímulos constantes. Incluso en momentos de ocio, muchas personas reemplazan el trabajo frente a la computadora por el celular en el sillón, lo que impide que el sistema nervioso baje su nivel de activación.
-Cansancio somático: una fatiga más profunda, vinculada a un sistema nervioso que permanece en estado de alerta sostenida. En estos casos, dormir no alcanza para recuperar energía.
Estrés sostenido y "carga alostática"
La profesional citó investigaciones científicas que analizan los efectos neurobiológicos del estrés crónico. Cuando la demanda es constante, explicó, el organismo acumula lo que se conoce como carga alostática: un desgaste físico y mental progresivo que tiene consecuencias fisiológicas.
Entre los síntomas más habituales mencionó:
-Fatiga persistente
-Irritabilidad
-Alteraciones del sueño
-Dolores musculares crónicos
-Sensación de "mochila" en cuello y espalda
A largo plazo, advirtió, el estrés sostenido puede relacionarse con enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo, inflamación y envejecimiento prematuro.
La fatiga, según estudios más recientes, es un fenómeno multidimensional: no es únicamente física, sino también emocional y cognitiva.
Vacaciones que no alcanzan
Otro punto que abordó fue la vuelta a la rutina. Muchas personas regresan de vacaciones sin haberse excedido en actividades ni desvelos, pero igual se sienten agotadas.
Pérez explicó que incluso los cambios placenteros -como viajar- implican adaptaciones del sistema nervioso. La planificación, la organización y la modificación del entorno generan activación. Luego, el retorno inmediato al trabajo sin una transición gradual dificulta la regulación.
"El sistema nervioso necesita equilibrio entre activación y regulación", sostuvo. No se trata solo de "recargar batería", sino de acompañar la energía.
Pantallas, hábitos y sueño
La especialista subrayó que no todos los problemas están vinculados al insomnio. Muchas personas duermen, pero no logran descanso reparador.
Entre los factores que interfieren mencionó:
-Uso del celular antes de dormir
-Revisión constante de noticias o redes sociales
-Exposición continua a estímulos incluso en momentos de descanso
También indicó que adolescentes y adultos pueden verse afectados por este tipo de fatiga, especialmente en contextos de alta demanda y exposición digital permanente.
Dolor corporal y contexto emocional
Desde su experiencia en consultorio, Pérez explicó que los dolores musculares crónicos no siempre se explican por la postura o el colchón. El enfoque biopsicosocial del dolor propone analizar el contexto emocional y mental en el que aparece y se mantiene una molestia.
Según comentó, muchas personas reaccionan ante el dolor con inmovilidad o temor a "haber roto algo", en lugar de preguntarse qué cambios pueden introducir para mejorar.
Las tensiones sostenidas, derivadas del estrés, suelen trasladarse al cuerpo en forma de contracturas y molestias persistentes.
Qué hacer cuando dormir no alcanza
Lejos de plantear soluciones drásticas, la kinesióloga propuso pequeñas modificaciones progresivas:
-Incorporar pausas conscientes durante el día.
-Reducir estímulos en momentos de ocio.
-Reemplazar el uso del celular por respiraciones profundas o movimientos suaves.
-Practicar actividades que favorezcan la regulación del sistema nervioso, sin exigencias extremas.
Sobre prácticas como yoga o meditación, señaló que no deben vivirse como una obligación inmediata de "acallar la mente", sino como un proceso gradual. El cerebro, recordó, funciona por hábitos y necesita tiempo para generar nuevas conexiones.
El valor del contacto
En el cierre, destacó la importancia del tiempo de calidad sin pantallas y del contacto físico. Los masajes y el tacto, explicó, activan mecanismos neurobiológicos que favorecen la relajación y la regulación emocional.
El mensaje central fue claro: la energía no se fuerza, se acompaña. Y cuando el cuerpo da señales -aunque sea después de una noche completa de sueño- conviene escucharlas.



