Dos hechos ocurridos en distintos contextos reabren el debate sobre las internaciones involuntarias y los límites legales en la protección de personas mayores.
Un caso en San Rafael reaviva el debate de la pelicula "27 noches"
El caso de una mujer jubilada de 69 años en San Rafael, internada en un geriátrico sin su consentimiento luego de ser víctima de una estafa, vuelve a poner en discusión una problemática sensible y creciente: en qué circunstancias una persona mayor puede ser institucionalizada contra su voluntad y cuáles son los límites legales para hacerlo.
La situación tiene un punto de contacto con una historia ocurrida años atrás y que llegó al cine a través de la película de Netflix "27 noches".
Se trata del caso de Natalia Cohan de Kohen, una mendocina cuya internación forzada en una institución psiquiátrica inspiró el libro homónimo de Natalia Zito. La película se basa en dicho libro y viene a interpelar sobre los derechos, la autonomía y la vulnerabilidad de los adultos mayores.
El caso de San Rafael
En San Rafael, la víctima es una ex docente jubilada que desde 2023 atravesaba un cuadro de depresión, sin familiares cercanos ni una red de contención. En ese contexto, una mujer y su hija se acercaron de manera amistosa y comenzaron a ayudarla con tareas cotidianas. Con el tiempo, lograron ganarse su confianza, se instalaron en su vivienda y tomaron el control de su vida personal y financiera.
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Mediante maniobras de manipulación, accedieron a sus cuentas bancarias, tarjetas y créditos, realizaron transferencias, contrajeron préstamos a su nombre y la convencieron de donar sus bienes -una vivienda y un vehículo- a cambio del supuesto cuidado que decían brindarle. En febrero de 2025, una vez apropiado su patrimonio y el cobro de su jubilación, la internaron en un geriátrico sin su autorización y la dejaron allí incluso sin su documento de identidad.
Fue dentro de la institución donde la mujer logró relatar su situación a un familiar de otra residente. A partir de ese contacto, un estudio jurídico comenzó a investigar el caso y reunió pruebas que derivaron en una denuncia penal por estafa y defraudación. La Justicia dejó sin efecto los poderes otorgados, ordenó la restitución de los bienes y el 15 de enero de 2026 la mujer pudo regresar a su hogar. La causa penal continúa abierta.
El punto en común con 27 noches
Un patrón similar atraviesa la historia de Natalia Kohen, nacida en Mendoza en 1919, pero luego de finalizar la escuela secundaria se mudó a Buenos Aires. Allí estudió profesorado en Letras, fue escritora, artista y promotora cultural.
En 2005, ya viuda, sus hijas intentaron declararla incapaz alegando que podía ser engañada por terceros. Ante la negativa de su terapeuta a certificar un cuadro de demencia, recurrieron a otro profesional (Facundo Manes) que diagnosticó una demencia frontotemporal, lo que derivó en su internación involuntaria y en una causa civil para restringir su capacidad.
Durante 27 días, Natalia permaneció internada en un hospital psiquiátrico hasta que logró comunicarse con amigos del ámbito artístico, quienes organizaron una protesta pública que permitió su externación por orden judicial. El caso fue relatado en un libro por Natalia Zito y más tarde llevado al cine en la película 27 noches, dirigida y coprotagonizada por Daniel Hendler.
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Ambos casos ponen en evidencia una misma tensión: la delgada línea entre el cuidado y la vulneración de derechos. Según el marco legal vigente, una persona solo puede ser internada contra su voluntad cuando existe un riesgo cierto e inminente para sí o para terceros, y siempre mediante evaluación médica interdisciplinaria y control judicial.
Según la ley 26.657 la edad, la jubilación o la soledad, por sí solas, no constituyen causales legales para una internación involuntaria.
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