Un complejo de piletas termales naturales en plena Cordillera combina tranquilidad, paisajes y servicios básicos para pasar el día o quedarse a dormir.
A más de 40km de la Ciudad de Mendoza se encuentra una construcción inconclusa que cautivó durante años a mendocinos y turistas por sus vistas a la precordillera, convirtiéndose en un clásico secreto para sacar fotos, hacer picnic y ver atardeceres.
El antiguo vagón del Ferrocarril Trasandino, ubicado sobre la Ruta 7 en Uspallata, se mantiene como refugio improvisado para montañistas que recorren la zona. El acceso exige una caminata de varias horas por vías en desuso y un entorno de alta montaña.
Este circuito turístico de San Rafael se destaca por sus paisajes y por la variedad de actividades que ofrece.
Construido a inicios del siglo XIX, este sistema hidráulico sorprende por su ingeniería y por el papel que tuvo en el desarrollo de la antigua ciudad, aspecto que hoy despierta el interés de visitantes, investigadores y un posible emprendimiento inmobiliario en la zona.
Son refugios coloniales levantados en la alta montaña para dar resguardo a quienes cruzaban la Cordillera. Hoy permanecen como un símbolo del pasado histórico de Mendoza.
Fue paso del Ejército de los Andes y hoy es un atractivo turístico de montaña en Mendoza. El Puente de Picheuta combina paisaje, patrimonio y memoria.
En las Huayquerías del Este, científicos encontraron más de 1.800 restos fósiles que permiten conocer cómo era la vida al pie de los Andes hace millones de años.
A poco más de 100 kilómetros de la Ciudad, un cañadón de arcilla tallado por siglos de erosión ofrece caminatas, excursiones guiadas y travesías de aventura en un paisaje único en San Carlos.
Entre Ugarteche y Tupungato se esconde un corredor ideal para escapadas, fotos y recorridos sin apuro. Un camino que mezcla tradición rural, bodegas y vistas imponentes como la Cordillera de los Andes.
Antiguas estructuras del Camino Inca aún se conservan en la alta montaña mendocina, donde un histórico refugio utilizado por arrieros y viajeros mantiene vivo el legado precolombino.
En pleno Lavalle, un paisaje inesperado irrumpe entre los oasis y el desierto mendocino: dunas gigantes, silencio absoluto y un circuito que recuerda al Sahara, dentro de la Reserva Telteca.