Según un informe de FEPEVINA, el deterioro de las rutas nacionales, la caída del presupuesto de Vialidad y la subejecución de fondos condicionan hoy la circulación y los viajes prolongados por la Argentina. Algunos datos.
Por qué hoy no sería posible un "Diario de motocicleta"
Un "diario de motocicleta" necesita tres cosas: una moto, un viajero y una ruta. Hoy, este entramado presentará algunos obstáculos difíciles de sortear.
Hijo del histórico apagón de Edesur del 99´, un joven troskista disfrazado de catequista aprovecha la fachada para meter panfletos de "La revolución permanente" entre fascículos de la Virgen Desatanudos. Pero un día decidió tomar su diario de viaje, subirse a una Norton 500 del 1939, decidido a ser la cara más conocida de las remeras del país.
Primer desafío que tuvo el viajero se presentó temprano: la revolución no será transformar la injusticia social sino que un bache no lo haga volar por el aire. El 65% y el 70% de la Red Vial Nacional está en estado regular o malo. según FEPEVINA. Además, menos del 50% de esa red fue efectivamente evaluada, lo que indica que el deterioro real puede ser mayor.
Más tarde, la noche avanzaba al borde de su nuca. No podía pasar de 60 km/h, era la velocidad promedio en una carretera deteriorada. Esa cifra define el viaje: más horas sobre la moto, mayor fatiga física, menor margen de reacción. El trayecto exige concentración permanente. La reflexión acerca de que la acción es inseparable de la ética queda relegada por la necesidad de anticipar pozos, ahuellamientos y maniobras evasivas.
Ya en plena oscuridad, hace un alto al costado del camino. Redondear la idea del "hombre nuevo" deberá esperar. El estado de las rutas responde a una dinámica presupuestaria concreta. El presupuesto destinado a la Dirección Nacional de Vialidad muestra una caída real cercana al 75% respecto de 2023. Durante 2024 y 2025, la subejecución supera el 50%, y en las obras pactadas con provincias alcanza valores cercanos al 95%. Programas centrales -repavimentación, seguridad vial, rutas nuevas y mantenimiento estructural- presentan ejecución casi nula.
El financiamiento existe. El Impuesto a los Combustibles Líquidos registra una recaudación creciente año a año. Sin embargo, solo una parte se transfiere a Vialidad y una fracción menor se ejecuta efectivamente en rutas. El resultado es directo: el usuario paga un impuesto específico para circular por una red que no recibe el mantenimiento correspondiente. El costo del viaje aumenta mientras las condiciones empeoran. A esta altura del viaje, el viajero pone en duda aquello de que la comodidad es incompatible con la revolución.
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La consecuencia se mide en riesgo. En 2023 se registraron 4.369 muertes por siniestros viales, un 14% más que en 2022. Otras estimaciones elevan la cifra por encima de las 6.200 muertes. El deterioro del pavimento, la señalización deficiente, las banquinas erosionadas y la falta de mantenimiento convierten al desplazamiento en una variable de peligro constante.
Hacia el amanecer, el viajero no ha tomado ni una sola nota del viaje revolucionario. Se ha pasado la madrugada mirando Google Maps, repasando las rutas más peligrosas. Los corredores críticos a lo largo del país son los que atraviesan Buenos Aires y Santa Fe; Río Negro y La Pampa; Jujuy y Salta; Jujuy; Corrientes en sus pasos internacionales y corredores productivos internos; Entre Ríos en accesos a complejos binacionales y vínculos con Uruguay; Santa Fe y Chaco; Buenos Aires y La Pampa; y distintos ejes estratégicos de la provincia de Buenos Aires, incluidos los accesos a puertos y corredores bioceánicos. En todos estos tramos se repiten los mismos diagnósticos técnicos: baches profundos, ahuellamiento severo, almas en pena, la luz mala, el "pomberito" y pérdida de capa de rodamiento. A esta altura se da cuenta que ser un revolucionario no es armar a un par de campesinos y desandar una guerrilla para una revolución popular más amplia ni "crear uno, dos, tres... muchos Vietnam". La revolución, a estas alturas, era cargar la brea, la grava y el martillo neumático y ponerse a planchar las rutas de un país sin fin.



