Una investigación de OpenDemocracy reveló una presunta operación millonaria para instalar contenidos en portales locales y agitar el clima político en plena gestión de Javier Milei.
La trama oculta: cómo una red rusa buscó infiltrar medios argentinos
Una serie de archivos internos analizados por el consorcio internacional liderado por openDemocracy expone un entramado que habría operado en Argentina con un objetivo concreto: influir en la conversación pública. Según la investigación que fue publicada por la periodista Diana Cariboni, una estructura vinculada a inteligencia rusa desplegó acciones para erosionar la imagen del gobierno de Javier Milei en sus primeros meses de mandato.
El operativo, identificado en los documentos como "la Compañía", habría aprovechado el contexto de alta polarización política para potenciar tensiones. En paralelo a estudios sobre economía, sindicatos y recursos estratégicos del país, la estrategia principal fue instalar contenidos en medios digitales y redes sociales, buscando amplificar críticas al rumbo económico y diplomático de la Argentina.
Estas caras no pertenecen a estos autores falsos. Foto: James Battershill / openDemocracy
Una red de contenidos pagos y artículos replicados
Los registros señalan que entre junio y octubre de 2024 se publicaron al menos 250 textos -entre notas, análisis y columnas- en más de 20 sitios argentinos. El presupuesto estimado para esa maniobra asciende a 283.000 dólares, con tarifas por publicación que iban desde 350 hasta 3.100 dólares por artículo.
Ver: Denuncian una posible red rusa que habría infiltrado noticias manipuladas
Sin embargo, la trazabilidad del dinero es difusa. La propia investigación advierte que no pudo confirmar si los pagos se concretaron ni quiénes los recibieron. En varios casos, los montos podrían haber sido inflados en los informes internos. Aun así, el volumen de contenido detectado refleja una operatoria sostenida en el tiempo.
Las piezas difundidas no diferían demasiado de la agenda diaria: cuestionamientos a la situación económica, impacto social del ajuste fiscal y tensiones regionales. Pero en muchos casos incluían guiños favorables a Rusia, críticas a Estados Unidos y, en ocasiones, datos tergiversados o directamente falsos.
Medios involucrados y respuestas dispares
Entre los portales mencionados aparecen Infobae, Ámbito, C5N, El Destape, A24, Tiempo Argentino y El Cronista, entre otros. Las respuestas recogidas por openDemocracy y organizaciones asociadas muestran un patrón: la mayoría negó vínculos con financiamiento ruso.
Varios editores señalaron que los artículos llegaban a través de intermediarios -presentados como agencias o consultoras- y que en algunos casos se publicaban sin un control exhaustivo. Incluso hubo quienes admitieron haber recibido pagos, aunque por cifras mucho menores a las consignadas en los documentos.
El investigador del CONICET Martín Becerra advirtió que este tipo de maniobras encuentra terreno fértil en redacciones con recursos limitados. La precarización del sector, sumada a controles editoriales más laxos, abre la puerta a la circulación de contenidos sin verificar su origen.
Autores inexistentes y perfiles falsos
Uno de los aspectos más llamativos del informe es la aparición de firmas inexistentes. Nombres como Manuel Godsin, Gabriel di Taranto o Marcelo Lopreiatto figuran como autores de decenas de artículos, aunque no hay registros reales de esas identidades.
En algunos casos, las fotos utilizadas provenían de bancos de imágenes o estaban generadas con inteligencia artificial. También se detectaron biografías académicas falsas. Estas identidades habrían sido creadas para dar apariencia de legitimidad a contenidos diseñados con fines propagandísticos.
Noticias fabricadas y operaciones regionales
La investigación también detectó intentos de instalar noticias completamente inventadas. Uno de los casos más claros fue una publicación sobre supuestos ciudadanos argentinos detenidos en Chile con explosivos, una historia que nunca ocurrió pero que llegó a replicarse en otros sitios.
Los documentos detallan que el objetivo era generar fricción entre ambos países. Incluso se planificaron otros titulares que buscaban instalar escenarios de conflicto bilateral, aunque no hay evidencia de que todos se hayan concretado.
Otra línea de acción apuntó a aspectos personales del Presidente, como su vínculo con sus perros, con la intención de instalar relatos llamativos que circularan en redes sociales.
Un fenómeno global que también impacta en Argentina
El caso expone una práctica cada vez más extendida: la inserción de contenidos en medios a través de intermediarios, aprovechando la necesidad de generar volumen de publicaciones. Cuando estos acuerdos no se transparentan, el riesgo de manipulación informativa crece.
Según la investigación de openDemocracy, el episodio argentino forma parte de una estrategia más amplia de influencia internacional. Aunque muchas preguntas siguen abiertas -sobre todo en torno al financiamiento real-, los documentos permiten dimensionar el alcance de estas operaciones y su capacidad para colarse en la agenda mediática local.



