"Opositores y propios nos atacaron": la chicana de Milei a Villarruel

Durante su discurso, el mandatario denuncio ataques sin precedentes contra su Gobierno y lanzó un palito a la Vicepresidenta.

"Opositores y propios nos atacaron": la chicana de Milei a Villarruel

Por: Andrés Figueroa

Este domingo por la noche se vivió en el Congreso Nacional un episodio político que marcó tanto la apertura formal del año legislativo como una fotografía de la creciente tensión en la cúpula del Poder Ejecutivo argentino. 

El presidente Javier Milei desplegó un estilo altamente monitoreado por los medios: escoltado por los Granaderos a Caballo, cumplió con el protocolo previsto, que indica que la vicepresidenta y presidenta del Senado, Victoria Villarruel, reciba al mandatario junto con otras autoridades. Sin embargo, las imágenes y el comportamiento protocolar revelaron un distanciamiento notable entre ambos: el saludo fue frío y apenas protocolar, algo que incluso la transmisión oficial evitó mostrar en cadena nacional. Milei, en cambio, mostró gestos más cálidos con otros referentes de su espacio, y el contraste no pasó desapercibido para observadores políticos.

El corazón político del acto fue el discurso de Milei ante la Asamblea Legislativa. En su alocución, el presidente celebró los avances legislativos alcanzados durante las sesiones extraordinarias previas, destacando la sanción de reformas promovidas por su gobierno. Pero también utilizó el micrófono para lanzar duras críticas contra sectores opositores y, sorpresivamente, hacia "propios" dentro de su alianza. En un momento de su intervención, Milei hizo referencia a quienes, según su interpretación de los hechos políticos recientes, aspiraban a ocupar la presidencia de la Nación -el "sillón de Rivadavia"- y recalcó que dicha ambición había impulsado, en su opinión, maniobras de inestabilidad política y económica.

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Este intercambio verbal no fue un detalle menor: se produjo en un contexto donde, desde hace meses, la relación entre el presidente y su vicepresidenta está visiblemente resquebrajada. Villarruel ha adoptado posiciones propias en distintos temas y, en varias ocasiones, ha dejado claro que su rol institucional es independiente de las decisiones más cotidianas de la Casa Rosada. El gesto de Milei, que incluyó señalar en su discurso a sectores que "soñaban con abrazar el sillón de Rivadavia", fue leído por analistas como una crítica velada a quienes, dentro de su propio espacio político, podrían tener aspiraciones de liderazgo propio o desacuerdos con su estilo de gestión.

El resultado de esta jornada no solo deja al descubierto la agenda legislativa que el Ejecutivo pretende impulsar en 2026 -con énfasis en reformas económicas, fiscales y políticas-, sino también las tensiones internas que atraviesan al oficialismo. La escena en el Congreso, con saldos de frialdad en los saludos y frases duras entre compañeros de fórmula, abre interrogantes sobre cómo se desarrollarán las relaciones de poder en los próximos meses, especialmente en un año clave para las definiciones políticas en Argentina.

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