¿Dónde está el Rappi?: puja por el blanqueo delivery y el empleo dibujado

El INDEC reclama mayor transparencia en la medición de los datos del empleo formal y ya se reúne con directivos de apps de deliverys para que entreguen la información correspondiente. Datos, dibujos y una foto de un país en la informalidad.

¿Dónde está el Rappi?: puja por el blanqueo delivery y el empleo dibujado

Por:Florencia Silva
Secretaria de redacción

 En este conventillo los grandes temas de la política y la economía se mezclan con vecinos excéntricos, perros mágicos que administran el lugar y una saga de sucesos con límites difusos entre la ficción y la realidad.

Congelado en pleno enero. Así se veía el patio y la abrumadora cantidad de objetos que albergaba. Máquinas de coser, el chasis de un Ford Taunus, un cuadro de El Ángel de la Guarda, una foto del Boca campeón del 81´, biblias, ovejas, tererés, un disfraz de abeja, la piedra isidris, un arco de handball, dos mariachis sentados en una camilla de depilación, un stormtrooper a escala, cuatro maestras jardineras gemelas. Y así, una larga lista de objetos sin criterio que conformaban una sola trama de texturas, colores y formas que ocupaban todo el espacio visual del lugar. No cabía ni alfiler más. Una nueva edición del torneo más apasionante del barrio había iniciado y esta vez, había tocado en el conventillo del Presidente. "¿Dónde está el Rappi?", estaba en marcha.

El juego "¿Dónde está el Rappi?" consistía en encontrar a la mayor cantidad de deliverys en un confuso mar de objetos y seres camuflados entre sí.

 Marco Lavagna cruzó el umbral del conventillo y se aventuró en el interior de ese zoológico de cosas. Como director del INDEC entendía bien el método del ruido y sabía que debía ir de lo general a lo particular. Si quería ganarle la partida al Presidente, debía ir a los hilos conductores para encontrar a los Rappi. Entonces decidió buscar primero a los CEO´s de los deliverys. 

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Primero, abriéndose paso entre una veitena de vendedores de medias con camperas rojas que se prestaban a la confusión, logró encontrar al CEO de Pedidos Ya, abrazado a un carpincho que había sido echado de Nordelta. Nadie sabe bien cómo fue la charla, ambos gesticulaban pero al final, a regañadientes, el ejecutivo le señaló con la cabeza un rincón debajo de la escalera donde halló a tres muchachos con la mochila térmica roja. Los anotó en su libreta.

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Siguió avanzando, se cruzó con el hijo de Valeria Mazza que iba con una delegación a los Juegos Olímpicos de Invierno y, detrás de una barricada de esquís, el CEO de Rappi comía un burrito mientras escuchaba un podcast de Gabriel Rolón. Lavagna se sentó frente a él y el ejecutivo  evitó el contacto visual, aunque fue depositando la mirada en cada sitio en el cual había uno de los suyos. Era la empresa que más datos había entregado en 2025, aunque lo había hecho de manera selectiva.

Los deliverys están en una zona gris dentro de las mediciones oficiales del empleo en Argentina.

Lavagna avanzaba en el mar de estimulos e informaciones. Lo más peligroso eran los juegos de hologramas, los avatars de la categoría Repartidor de comercio a domicilio/delivery que englobaba a: cadete, colocador de afiches, etc y cuya última actualización era de 2017. A la distancia lucían como un trabajador registrado y al acercarte y correr la perspectiva, era solo un dibujo en la pared.

La brújula del director del INDEC era el rompecabezas de datos que iba recolectando para ganar la partida de ¿Dónde está el Rappi?. El último informe de la fundación de Sergio Massa, indicaba que en septiembre de 2025 un repartidor debía completar 461 pedidos promedio para sostener un hogar tipo de cuatro personas y no caer bajo la línea de pobreza, tomando como referencia un pago promedio por pedido de $2.554, calculado a partir de los valores que abonan plataformas, sin incluir propinas.

Con ese nivel de ingresos, un repartidor necesita 344 pedidos para alcanzar el ingreso promedio individual del país, 271 pedidos para pagar un alquiler promedio, 190 pedidos para cubrir los costos de criar a un hijo, 126 pedidos para llegar al salario mínimo, 15 pedidos solo para pagar el monotributo y 2 pedidos para llenar el tanque de la moto. 

En el tercer trimestre de 2025 el desempleo bajó 0,3 % en comparación con el mismo período de 2024, aunque con las calles cada vez más pintadas de motitos rojas y naranjas.

La chicharra sonó y el tiempo de Lavagna terminó. Había hallado una veintena de deliverys a fuerza de su método lento pero seguro, negociar la información. La puerta de salida se iluminó y mientras se retiraba, hizo un recorrido veloz por la montaña de cosas y vio diez, quince, veinticinco cascos a simple vista. Se lamentó acerca de lo que hubiese encontrado si jugaba con más violencia que diplomacia. Aprendió para la próxima y pensó en que otras partidas que tendría por delante.