Pensé que se trataba de fueguitos: las múltiples caras de la tierra quemada

Los incendios forestales se metieron en la agenda. Fondos, discusiones y dedos que señalan culpables. De qué hablamos cuando hablamos de fuego en Argentina.

Pensé que se trataba de fueguitos: las múltiples caras de la tierra quemada

Por:Florencia Silva
Secretaria de redacción

 La tierra quemada es una táctica militar basada en la destrucción total del territorio para que no pueda ser aprovechado por quien avance después. Se trata de vaciar el espacio de toda utilidad futura: alimentos, abrigo, caminos, infraestructura. En los conflictos más antiguos, esto implicó incendiar cultivos y aldeas; con el tiempo, el método se amplió hasta abarcar cualquier recurso capaz de sostener la vida o la resistencia. Arrasar la tierra fue, desde el inicio, una forma de guerra prolongada contra lo que vendría después. 

En la teoría del eterno retorno de Nietzsche, se plantea que todo lo que vivís ya ocurrió y volverá a ocurrir infinitas veces. Con el fuego igual. 

 En la era medieval las cruzadas  incendiarias se usaron para recuperar la Tierra Santa. En la era plástica también, aunque los fuegos, el hub tecnológico más primitivo, evolucionó hacia formas y tramas más complejas.

El dato duro, sin vueltas: los incendios fueron provocados por personas. No fue un rayo. No fue un cable. No fue "el calor". Hubo alguien que prendió fuego.

Eso lo dicen las primeras pericias del Ministerio Público Fiscal de Chubut: encontraron combustible en el suelo y el foco empezó en una loma aislada, lejos de casas o tendidos eléctricos. Traducido: alguien fue, tiró algo inflamable y lo encendió.

A partir de ahí, lo que vino fue ruido. Mucho ruido.

Mientras brigadistas y vecinos corrían con baldes y mochilas de agua, en redes sociales empezó el festival de teorías: que israelíes infiltrados, que mapuches terroristas, que comandos extranjeros. Historias de película. Ninguna, hasta ahora, respaldada por la investigación judicial.

El famoso video del "turista israelí" haciendo fuego ni siquiera es de Chubut. Se filmó en otro parque nacional, en otra provincia, a más de mil kilómetros. No tiene relación con estos incendios. Se viralizó igual, porque el miedo y la bronca venden más que los datos.

Ver: Arde el sur de Chile: el fuego ya dejó al menos 16 muertos y miles de evacuados

Con los mapuches pasó algo parecido. Desde el discurso político se habló de "grupos terroristas", pero en el expediente no hay pruebas que apunten a comunidades indígenas. El fiscal del caso fue directo: esa línea no se está investigando. Punto.

Entonces, ¿qué sí se investiga?

Algo bastante menos épico y bastante más terrenal: un conflicto por tierras.

Cámaras de seguridad registraron movimientos raros apenas empezó el fuego: camionetas cargadas como en una mudanza, gente yéndose del lugar a las apuradas. La hipótesis principal es que el incendio pudo usarse como herramienta para vaciar una zona o presionar en una disputa de propiedad. Nada de conspiraciones internacionales: problemas locales, de vecinos contra vecinos.

La Justicia allanó casas, secuestró celulares y analiza comunicaciones. Por ahora no hay detenidos ni imputados, pero el foco está ahí.

La escena real es más simple y más cruda que lo que circula en X o WhatsApp: bosque quemado, familias evacuadas, animales muertos y brigadistas agotados. Y, en paralelo, versiones inventadas que buscan un enemigo cómodo al que culpar.

El manual mapuche que el oficialismo atribuye a la comunidad para culparla.

¿Qué es lo que se sabe?

El Servicio Nacional de Manejo del Fuego dejó sin ejecutar en 2025 el 25% del presupuesto asignado, equivalente a casi $20.000 millones, según el análisis de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales. Esos fondos estaban destinados a prevención, equipamiento, capacitación, logística y asistencia operativa a las provincias.

En 2024 la ejecución presupuestaria del organismo fue del 22% del total anual. Ese año se registraron 301.604 hectáreas afectadas por incendios en todo el país, el valor más alto de los últimos seis años. En términos reales, la ejecución 2024 fue 81% menor que en 2023. En 2025 la ejecución resultó 8,5% superior a 2023, aunque con ampliaciones concentradas en el último trimestre.

El proyecto de Presupuesto 2026 prevé una caída real del 71,6% respecto de 2025 (y del 68,9% frente a 2023) para el manejo del fuego. La participación del organismo en el gasto total bajaría de 0,032% en 2023 a 0,014% en 2026, una reducción relativa del 57%. Actualmente se registran 5 focos activos en la Patagonia y el incendio de Puerto Patriada (El Hoyo, Chubut) afecta 3.500 hectáreas de campo y bosque nativo, según datos oficiales.

Al final del día el hombre moderno mira un fuego en un celular casi en el mismo bucle temporal que el hombre primitivo miraba la fogata. La rueda vuelve a su punto de partida, el eterno retorno de Nietzsche vuelve a girar.