Empezaron las clases y los ilustres alumnos de inglés tienen "coronita"

Una figura del núcleo duro del Gobierno suma un nuevo traspié. La esposa del Ministro de Desregulación tiene un kiosco a todo trapo y firmó un acuerdo al mismo nivel que se suma al ruido causado por la polémica de las cocheras. Los detalles.

Empezaron las clases y los ilustres alumnos de inglés tienen "coronita"

Por:Florencia Silva
Secretaria de redacción

 En este conventillo los grandes temas de la política y la economía se mezclan con vecinos excéntricos, perros mágicos que administran el lugar y una saga de sucesos con límites difusos entre la ficción y la realidad.

 Primer día de clases en el Palacio San Martín. Todos los guardapolvos inmaculados y recién planchados, los cabellos recogidos y bien peinados, los zapatos lustrados, las manzanas rojas en la mano de cada alumno que posa para la foto, bien parados al lado del pupitre. 

La hora de inglés tiene un alumnado ilustre: Fernando Iglesias, adeuda la materia de segundo año y necesita convencer a la Unión Europea para que no incluya a la soja del país en una lista ambiental que bloquearía la importación de biodiésel; Amalia Granata, se enteró que Robbie Williams vuelve a Argentina y va por todo; Pablo Quirno, necesita vender los paquetes con pensión completa, parque acuático y bus turístico en Tel Aviv, luego de firmar un convenio con Israel; el grupito de gobernadores de la Argentina Week y Diana Mondino, quiere reforzar el verbo to be.

Miss Roulliet se para frente al aula, callada, mientras aguarda que los alumnos bajen las risas y hagan silencio. Cuando ya están todos ordenados, se sientan, ella toma la tiza y escribe sobre el pizarrón: the cat is on the table.

Es que todo empezó durante los días de the cat. En 2018, la Cancillería contrató por primera vez a la Asociación Argentina de Cultura Inglesa (AACI) de Miss Roullie para enseñar inglés a su personal. Ese primer contrato fue de $1,8 millones y en 2019 subió a $2,7 millones. Eran montos relativamente bajos y los aumentos estaban por debajo de la inflación. En ese momento, Miss Roulliet -que más tarde dirigiría esa institución- no estaba allí, sino en cargos culturales del Estado, como funciones vinculadas al Teatro Colón y luego el Fondo Nacional de las Artes. Su salida de ese último organismo se produjo cuando the cat dictó el decreto antinepotismo, que obligó a familiares de funcionarios a dejar puestos dentro del Estado y ella era esposa de "El coloso".

Durante los días peronistas posteriores  el contrato siguió existiendo y fue subiendo de manera gradual: $4 millones en 2020, $5,7 millones en 2022 y $11 millones en marzo de 2023. Esos aumentos estaban en línea o por debajo de la inflación, o sea que el gasto no crecía en términos reales. Para entonces Miss Roulliet ya era directiva de la AACI (desde 2020), pero no hubo saltos bruscos en los montos.

Una de las sedes de La Asociación Argentina de Cultura Inglesa.

 El cambio fuerte llegó con la nueva administración. En febrero de 2024, a solo dos meses de asumir, Cancillería renovó el contrato por $55,3 millones. Eso implicó un aumento del 398% respecto a los $11 millones de 2023, mientras que la inflación del período fue del 276%. En términos reales, el gasto subió alrededor de un 32%. En ese momento Federico Sturzenegger -pareja de Roulliet- todavía no tenía un cargo formal, aunque participaba activamente del gobierno, por lo que no se aplicó el protocolo por conflicto de intereses. 

Ver: Sturzenegger a contramano del "alquiler cero", alquiló por $720 millones

 Luego hubo otra renovación aún mayor. En diciembre de 2025, Cancillería firmó un contrato por aproximadamente $114 millones para capacitar a 132 empleados durante 2026. Esta vez sí intervino la Oficina Anticorrupción y se firmó un acuerdo de integridad por el vínculo entre Roulliet y Sturzenegger, que ya era ministro. Desde el último contrato del gobierno anterior, el gasto acumuló un aumento del 936%, mientras que la inflación en el mismo período fue del 688%. En términos simples: el Estado pasó de pagar $11 millones a más de $114 millones por el mismo servicio en menos de tres años. 

Josefina Rouillet y Federico Sturzenegger.

La clase ha llegado a su fin, los cuadernos se cierran y las últimas frases en inglés quedan escritas en el pizarrón. Un gato blanco de ojos claros entra por la ventana, camina despacio entre los pupitres, se deja rozar por mochilas y mangas, estira el lomo con  pereza, salta al escritorio de Miss Rouillet y se acomoda ronroneando. El alumnado, que durante toda la clase ha tenido severos problemas de pronunciación, señalan soprendidos al felino y corean al únisono: ¡look, the cat is on the table!