El golpe que no empezó el 24: la trama previa que explica el 76

El historiador Marcelo Larraquy analizó en Radio Post 92.1 cómo se gestó el quiebre institucional en Argentina. Violencia política, crisis económica y un poder en retirada.

El golpe que no empezó el 24: la trama previa que explica el 76

Por: Federico Lemos

A pocas horas de un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976, el historiador Marcelo Larraquy planteó una idea que incomoda los relatos simplificados: la historia no arranca esa madrugada. Lo dijo en el programa Tenés que saberlo de Radio Post FM 92.1, donde reconstruyó el clima previo que empujó al país hacia la ruptura institucional.

"El país llega muy presionado por las Fuerzas Armadas", explicó. No se trataba de un hecho aislado ni improvisado. Ya en 1975, el Operativo Independencia en Tucumán marcaba un anticipo de lo que vendría: control militar del territorio y prácticas represivas que luego se expandirían.

En ese escenario, la política también se descomponía. La interna del peronismo, lejos de ordenarse tras el regreso de Juan Domingo Perón, derivó en enfrentamientos abiertos. "La pelea interna fue fagocitando al peronismo y también a las instituciones", sostuvo Larraquy, al describir un sistema que empezaba a perder cohesión.

El historiador Marcelo Larraquy.

Violencia, Triple A y escalada represiva

Uno de los puntos centrales fue el rol de la Triple A, organización paraestatal que operó durante el gobierno constitucional. Según el historiador, su accionar formó parte de un proceso que luego sería profundizado por la dictadura.

Ver: Cobos lanzó críticas al modelo económico: dudas por la Ruta 7 y alerta por el empleo

"Fue un proceso tanto en lo económico como en lo político que va conduciendo al terrorismo de Estado", explicó. Sin embargo, marcó una diferencia clave: el salto cualitativo llegó con el golpe. "Una cosa es tener grupos paraestatales y otra tener 814 unidades militares y de seguridad al servicio del terrorismo de Estado".

El nivel de violencia crecía mientras el poder político perdía capacidad de control.

El vacío tras la muerte de Perón

La muerte de Perón en 1974 dejó al país sin un liderazgo capaz de contener las tensiones. Para Larraquy, ese momento aceleró la crisis: "Se fue generando un vacío de poder".

A la par, empezaban a asomar cambios estructurales en la economía. El historiador ubicó al Rodrigazo como un primer intento de modificar el modelo vigente, con una transición hacia un esquema financiero que luego profundizaría la dictadura.

El plan económico y sus consecuencias

El diagnóstico económico también fue contundente. Durante la entrevista, Larraquy recordó cifras que ayudan a dimensionar el impacto del modelo aplicado tras el golpe: la pobreza pasó de niveles cercanos al 4% a superar el 20%; la deuda externa se multiplicó más de diez veces, de 4.000 a 43.000 millones de dólares: y la inflación continuó elevada, sin resolverse.

Para el historiador, no se trató solo de represión: "Era un plan de exterminio para imponer también un modelo económico destructivo".

Montoneros, ERP y la fractura interna

El rol de las organizaciones armadas también formó parte del análisis. Larraquy fue crítico con la estrategia de Montoneros, a la que describió como atrapada en una lógica de confrontación incluso dentro del propio peronismo.

"Estaban enfrascados en su guerra interna con el peronismo, matando sindicalistas", señaló. Esa dinámica, sumada a errores de diagnóstico sobre el rumbo político de Perón, profundizó el conflicto.

El propio líder justicialista, según el historiador, no logró encauzar la situación: "El fracaso de Perón es que no pudo pacificar a las fuerzas internas".

Guerra Fría y Plan Cóndor

Larraquy también ubicó el proceso argentino en un contexto más amplio. La Guerra Fría y la coordinación represiva en la región jugaron un papel decisivo.

"Ya había una transnacional represiva en 1975, con el Plan Cóndor, avalada por Estados Unidos", explicó. Ese entramado regional fortaleció la idea de eliminar cualquier forma de militancia política, sindical o estudiantil.

Malvinas: el intento final

En el tramo final, el historiador se refirió a la Guerra de Malvinas como un intento desesperado de la dictadura por recuperar legitimidad.

"Era meter a las Fuerzas Armadas en una causa nacional que está en el sentimiento de todos", afirmó. Sin embargo, consideró que el desenlace estaba marcado de antemano: el régimen ya estaba debilitado.

Incluso en un escenario hipotético de victoria, Larraquy fue claro: "La dictadura no podía gobernar".

La reconstrucción que plantea el historiador obliga a mirar más allá de una fecha puntual. El 24 de marzo de 1976 fue el punto de quiebre visible, pero no el inicio del proceso. Detrás, había años de violencia política, crisis económica y deterioro institucional que prepararon el terreno.