Documento: diez datos del terremoto del '85 para entender qué pasó ese día

El primer informe que publicó el INPRES sobre los datos técnicos del terremoto del 26 de enero de 1985 fue publicado un año después. Los detalles.

Documento: diez datos del terremoto del '85 para entender qué pasó ese día

Por:Florencia Silva
Secretaria de redacción

 El 26 de enero de 1985, Mendoza fue sacudida por uno de los terremotos más importantes de su historia reciente. Un año y medio después, en septiembre de 1986, el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) publicó un informe técnico clave para entender qué ocurrió realmente ese día. El estudio, elaborado y firmado por el ingeniero Juan Carlos Castaño, integrante del organismo nacional, analizó el evento con datos instrumentales, acelerogramas y evaluaciones de daño, y se convirtió en un documento de referencia para el estudio del riesgo sísmico en Mendoza.

Estos son los diez datos centrales que surgen de ese informe.

- El terremoto tuvo una magnitud local estimada entre 6,0 y 6,3, considerada moderada desde el punto de vista sísmico. Sin embargo, el informe advierte que esa magnitud fue suficiente para generar daños relevantes en áreas urbanas con alta vulnerabilidad constructiva.

- El foco sísmico se ubicó a unos 12 kilómetros de profundidad, lo que lo clasifica como un terremoto somero. Esa cercanía con la superficie fue determinante para que el movimiento se sintiera con fuerza en toda el área metropolitana.

El terremoto dejó un saldo de 6 muertos e innumerables derrumbes.

- Uno de los datos más contundentes del informe es que se registraron aceleraciones pico del suelo de hasta 0,40 g en zonas como Las Heras. En términos simples, esto significa que el suelo se movió de forma muy brusca, casi con la mitad de la fuerza de la gravedad. Ese tipo de sacudón seco explica por qué se produjeron grietas, desprendimientos y daños estructurales incluso sin tratarse de un sismo de gran magnitud.

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- El estudio contó con nueve acelerogramas válidos, una cantidad excepcional para la Argentina de mediados de los años 80. Un acelerograma es el registro instrumental que mide cómo se acelera el suelo durante un terremoto, segundo a segundo. No solo indica cuánto duró el sismo, sino con qué fuerza y en qué dirección se movió el terreno. Gracias a estos registros, los técnicos pudieron reconstruir con precisión el movimiento fuerte del suelo en distintos puntos del Gran Mendoza y explicar por qué el impacto no fue uniforme.

El Hospital El Carmen colapsó.

- Los daños se concentraron principalmente en viviendas de adobe y construcciones antiguas sin diseño sismorresistente, mientras que las edificaciones más modernas de hormigón armado mostraron, en general, un comportamiento estructural aceptable.

- El informe señala que la fase más intensa del movimiento sísmico duró entre 3 y 5 segundos. Esa corta duración fue clave para evitar colapsos generalizados, ya que las estructuras no estuvieron sometidas a esfuerzos prolongados.

- También se destaca que no se registraron daños significativos en puentes, viaductos ni grandes obras de infraestructura, ni fenómenos importantes de licuefacción del suelo, un factor que suele agravar de manera severa los efectos de los terremotos urbanos.

- Otro punto relevante es que el daño no se distribuyó de manera pareja. El informe explica que hubo diferencias marcadas incluso entre barrios cercanos, debido a los llamados efectos de sitio: en algunas zonas, el tipo de suelo amplificó el movimiento sísmico y el sacudón fue más fuerte que en otras áreas.

- El INPRES advirtió además que existió un subregistro de daños, ya que muchas afectaciones no fueron denunciadas formalmente. Por ese motivo, el impacto económico real del terremoto habría sido mayor al reflejado en los relevamientos oficiales de la época.

Finalmente, el informe concluye que todo el Gran Mendoza se encuentra en una zona de elevado peligro sísmico, y que el terremoto de 1985 no fue un evento excepcional, sino una confirmación del riesgo estructural permanente de la región.

El documento agrega que el sismo liberó una gran cantidad de energía, con una ruptura corta y concentrada que duró 1,56 segundos, una característica típica de eventos que descargan mucha energía en muy poco tiempo. También estima una caída de tensión cercana a los 177 bares, un valor elevado que ayuda a explicar las altas aceleraciones del suelo registradas en zonas urbanas.

Las velocidades máximas del suelo alcanzaron los 32,8 centímetros por segundo, suficientes para provocar daños en muros, cerramientos y elementos no estructurales. El análisis del mecanismo de ruptura indicó además que el sismo estuvo asociado a una falla inversa, coherente con el régimen tectónico compresivo de la región andina.

Según el propio informe, la información obtenida tras el terremoto de 1985 permitió ajustar criterios de diseño sismorresistente, mejorar la comprensión de los efectos locales del suelo y reforzar la necesidad de controles constructivos permanentes en una provincia donde el riesgo sísmico es una condición constante.

El informe