Organismos provinciales, Aysam y el municipio acordaron intervenciones inmediatas y un plan de obras para mitigar una problemática que lleva más de un año en la zona de Severo del Castillo y 2 de Mayo.
Desbordes cloacales en Guaymallén: coordinan obras en Los Corralitos
El municipio de Guaymallén, junto a organismos provinciales y la empresa Aysam, avanzó en una mesa de trabajo para coordinar acciones frente a los desbordes cloacales que afectan a vecinos de Los Corralitos, particularmente en la intersección de Severo del Castillo y 2 de Mayo.
El encuentro reunió a representantes del Departamento General de Irrigación, la Subsecretaría de Ambiente, Aysam y equipos técnicos municipales. El objetivo fue definir medidas de corto y mediano plazo ante un problema que, según se informó, tiene origen en el sistema cloacal y se mantiene desde hace más de un año.
En ese contexto, se acordaron una serie de intervenciones inmediatas. Entre ellas, la implementación de un sistema adicional de conducción de líquidos para reforzar los bypass de bombeo existentes, con el fin de reducir el riesgo de nuevos desbordes en condiciones normales.
También se definió la construcción de cuatro cámaras de retención de sólidos -tres en Guaymallén y una en Maipú- destinadas a evitar la acumulación de materiales como arena, piedras y escombros que actualmente obstruyen la colectora y agravan la situación.
En paralelo, se prevé avanzar con una obra de mayor escala: un nuevo colector cloacal que se extenderá por Severo del Castillo hacia el norte hasta calle Los Pinos, donde se conectará con la Colectora Máxima Noreste. Según estimaciones técnicas, esta intervención permitiría reducir a la mitad el caudal que hoy impacta en el punto crítico.
Ver: Declararon emergencia ambiental por el colapso de un colector en Guaymallén
El proyecto tendría un plazo de ejecución cercano a un año y será desarrollado en conjunto entre Aysam y el municipio, aunque la infraestructura pertenece al sistema provincial de saneamiento.
A largo plazo, la solución estructural depende de la finalización de las colectoras Paramillo I y II, obras que forman parte del sistema cloacal metropolitano y que permitirían mejorar el funcionamiento general del servicio en el Gran Mendoza, alcanzando a más de 600.000 hogares.
Mientras tanto, continúan los controles sanitarios y ambientales en la zona. Equipos provinciales y municipales realizan monitoreos periódicos, y según los últimos análisis oficiales, no se detectó contaminación bacteriológica en el agua potable, que mantiene niveles adecuados de cloración y presión.
El origen del problema se vincula con la Colectora Máxima Noreste, una infraestructura con más de 40 años que ya había presentado fallas en el pasado y que sufrió un colapso estructural en marzo de 2025 en ese sector.
A partir de ese episodio, el municipio declaró la emergencia ambiental y sanitaria en agosto del mismo año, en un intento por acelerar respuestas frente a los reclamos vecinales.
Si bien las obras principales corresponden al sistema operado por Aysam, el municipio decidió involucrarse en las tareas operativas y de coordinación, en un escenario donde la solución definitiva depende de intervenciones estructurales de mayor escala.



