Qué falta, quiénes frenan y qué inquieta a Argentina en el acuerdo Mercosur-UE

El analista internacional Alberto Ruskolekier, en diálogo con Radio Post FM 92.1, analizó el estado de las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea, un tratado que lleva más de 25 años en discusión.

Qué falta, quiénes frenan y qué inquieta a Argentina en el acuerdo Mercosur-UE

Por: Federico Lemos

El analista internacional Alberto Ruskolekier, en diálogo con Radio Post FM 92.1, analizó el estado de las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea, un tratado que lleva más de 25 años en discusión y que podría convertirse en uno de los acuerdos comerciales más grandes del mundo.

La noticia de este viernes fue que la Comisión Europea avanzó con la rúbrica del acuerdo UE-Mercosur, un paso político que reactivó un tema trabado durante años. Pero, según explicó Ruskolekier, todavía no se trata de la firma definitiva de la Unión Europea como bloque, porque el cierre formal requiere apoyos específicos entre los Estados miembros y puede volver a chocar con vetos de último momento.

En diálogo con Marcelo Arce en A pesar de las llamas, Ruskolekier diferenció los roles: la Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, puede impulsar el acuerdo, pero para que quede sellado necesita el respaldo de los países de la UE bajo un esquema de mayorías: que lo apoyen Estados que representen el 55% de los miembros y el 65% de la población, y que no se forme un bloque de cuatro países en contra que concentre al menos el 35% de la población. Por eso, advirtió, incluso con anuncios optimistas el proceso puede empantanarse otra vez.

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El foco del conflicto, del lado europeo, pasa por la presión de sectores agrícolas. Según el analista, Italia, Francia y Polonia fueron parte de los países que se resistieron en diciembre de 2025, en defensa de sus productores. En el caso italiano, sostuvo que una de las discusiones giró alrededor del costo de los fertilizantes: los agricultores pedían alivio para mejorar competitividad, y en ese marco se habría negociado una baja de aranceles de importación vinculados a esos insumos. La expectativa, siempre según lo conversado en la entrevista, es que la firma final se intente en Asunción, Paraguay, el 12 de enero, aunque recordó que ya hubo una "fiesta" anunciada en diciembre que terminó frustrada.

¿Y qué cambia si el acuerdo se concreta? 

Ruskolekier planteó que abriría un mercado conjunto de más de 700 millones y que, para el Mercosur, implicaría una mejora en el acceso para colocar productos, con especial peso para Brasil y Argentina por volumen exportador. A la vez, advirtió que entraría más oferta de bienes industrializados de Europa en la región. Hoy el Mercosur aplica un arancel "extrazona" que, según el caso, puede llegar hasta el 35%: puso como ejemplo la importación de autos desde Alemania, que paga ese techo. Con el acuerdo, dijo, habría un cronograma de reducción de esos aranceles, algo que entusiasma a economías industrializadas como la alemana, más interesadas en vender maquinaria y productos de alto valor agregado.

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Del lado argentino, el debate aparece partido por intereses. El analista describió que, mientras el agro ve una puerta grande para las exportaciones, parte de la industria local teme una competencia más dura si bajan los aranceles a productos europeos. En ese tramo, marcó una tensión global: habló de un mundo que se mueve hacia más proteccionismo, con Estados Unidos como ejemplo en la agenda arancelaria de Donald Trump, en contraste con la estrategia más aperturista que describe para Argentina.

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