El pequeño falleció tras ahogarse en una pileta en la escuela de verano. En medio del dolor, la familia impulsó un proyecto de ley para regular a las instituciones.
A un año de la muerte de Faustino en Marista: cómo avanza la causa
Se cumple un año de una de las tragedias que conmovió y enlutó a Mendoza. Faustino Díaz Crimi, un niño de 5 años, murió tras ahogarse en una pileta mientras asistía a la escuela de verano del Club Marista. A doce meses del hecho, la causa judicial continúa en etapa de instrucción y la querella busca ampliar las responsabilidades penales.
El hecho ocurrió el 5 de febrero. "Fausti", como lo llama su familia asistía como todos los días a la escuela de verano. Según consta en la investigación y en los testimonios incorporados al expediente, en un momento el pequeño se separó del grupo y cayó a la pileta en la zona de mayor profundidad.
No se pudo determinar con precisión cuánto tiempo permaneció sumergido. Fue una profesora quien advirtió la presencia de "un bulto" en el fondo de la pileta y dio aviso al encargado. Faustino fue retirado del agua sin signos vitales y, pese a las maniobras de reanimación, falleció minutos después.
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En un primer momento trascendió la versión de que el niño se habría golpeado la cabeza antes de caer al agua. Sin embargo, luego se supo que esa explicación fue la que utilizaron los docentes para comunicar telefónicamente lo ocurrido a la familia.
María José Crimi, madre de Faustino, habló con el Post y relató con una entereza admirable cómo se enteró de la tragedia: "Me llamaron por teléfono y me dijeron que mi hijo se había golpeado la cabeza y tragado agua, y me cortaron. Cuando llegué al club le estaban haciendo RCP y minutos después me confirmaron que había fallecido".
A un año de la muerte de su hijo, la mujer denuncia que tanto la empresa prestadora del servicio como el club continúan funcionando con normalidad, incluso ofreciendo escuelas de verano en otras instituciones. "Era un negocio muy rentable y por eso se animaron a reabrir sus puertas sin ningún remordimiento."
Y agregó: "El club siguió funcionando todo el año de manera normal. La pileta sigue igual, no tiene nada".
Con profundo dolor dijo: "Fausti no está más. Esta causa es producto de gente que se quiso enriquecer sin interesarle su título de docente y sin interesarle realmente los niños".
Por último agregó: "Fausti nos guía junto a su mamá del cielo, la Virgen María. Él reconocía a la Virgen María como su mamá del cielo".
La causa
En paralelo, la causa judicial sigue su curso. Gastón Andino, abogado de la familia, confirmó que la investigación continúa en etapa de instrucción y adelantó que la querella busca ampliar las imputaciones.
El objetivo es que las responsabilidades penales no recaigan únicamente en el personal que estaba al cuidado directo del niño, sino también en las autoridades de la empresa que prestaba el servicio y en las del propio club.
Actualmente hay cuatro imputados acusados de homicidio culposo: el encargado de la pileta y tres profesores. No obstante, la querella sostiene que existió un trasfondo de negligencia estructural, ya que las instalaciones no eran adecuadas para funcionar como escuela de verano para niños tan pequeños.
En ese sentido, Andino remarcó: "No había pileta para niños en el club, una pileta cuyas dimensiones y profundidades es para adultos, estamos hablando que la parte más baja tenía un metro diez, entonces se estaba brindando el servicio de escuelas de verano a chicos de tres, cuatro, cinco y seis años, donde no hacían pie directamente".
Pese al difícil año atravesado, la familia asegura que no quiere que la muerte del pequeño Faustino sea en vano. En ese camino, junto a la senadora provincial Adriana Cano, impulsaron un proyecto de ley para regular el funcionamiento de las escuelas de verano en Mendoza y lograr que se aplique a otras provincias.
La iniciativa fue presentada en marzo del año pasado y obtuvo media sanción del Senado en octubre de 2025. La norma propone la creación de un registro provincial obligatorio de escuelas de verano e invierno y establece condiciones mínimas de funcionamiento, como la habilitación de los espacios, la cantidad adecuada de profesionales por niño, la contratación de seguros y otros requisitos de seguridad.
Entre los ejes del proyecto se encuentra la aplicación del concepto de "a un brazo de distancia", una medida básica de prevención que establece que los profesionales responsables deben estar siempre lo suficientemente cerca de niñas, niños y adolescentes para poder intervenir de manera inmediata ante cualquier situación de riesgo. Esta proximidad resulta clave, especialmente en actividades recreativas, deportivas y acuáticas, donde la rapidez de respuesta puede ser determinante.
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